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MUJERES

Dos escritoras de Kuwait serán juzgadas por 'inmorales'

Cuatro piadosos militantes fundamentalistas islámicos de Kuwait han conseguido sentar en el banquillo de los acusados a las escritoras Ali Chuaib y Laila Al-Othman, a las que imputan un supuesto delito de inmoralidad cometido a través de sus obras literarias, algunas de las cuales llevan publicadas más de veinte años.El procedimiento judicial contra las dos escritoras empezó en 1996, después de que un grupo de integristas concluyera un minucioso estudio crítico de sus obras, en un intento de localizar posibles transgresiones a las buenas costumbres emanadas del Corán.

El estudio concluyó con un dictamen tajante: el lenguaje utilizado por ambas era demasiado audaz y atrevido, contrario a las costumbres islámicas, lo que sirvió de base para la presentación de una querella criminal, cuya primera audiencia se celebró el 2 de diciembre. Los magistrados, haciendo muestra de un talante mucho más liberal, acordaron desestimar la existencia de un delito y considerar que en el peor de los supuestos existía una posible falta leve, por lo que el caso deberá ser juzgado por un tribunal correccional el 18 de diciembre.

Las acusaciones contra Laila Al-Othman se basan en determinados giros idiomáticos utilizados en dos de sus novelas, publicadas en 1978 y 1984, mientras que los cargos contra su compañera se fundamentan exclusivamente en un libro publicado en 1993 y que se encuentra en venta en las librerías del emirato.

La reactivación del procedimiento judicial contra estas dos novelistas se produce pocos días después de que el Parlamento de Kuwait decidiera por dos votos de diferencia negar el derecho universal de sufragio a las mujeres del emirato, así como la posibilidad de ser elegidas para ejercer cargos políticos. Los diputados, todos ellos varones, torpedearon con esta decisión los proyectos democratizadores del jeque Jaber al Ahmed al Sabaj, quien quiso reformar las leyes electorales del país otorgando el derecho de voto a las mujeres, tal y como está establecido en su propia Constitución, donde se asegura que no hay diferencias políticas entre ambos sexos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999