La capilla Sixtina tiene desde ayer nueva luz. Juan Pablo II bendijo el recinto vaticano restaurado donde se celebran los cónclaves para la elección de los papas a la sombra de las obras de Boticelli, Ghirlandaio, Roselli y los más grandes pintores de los siglos XV y XVI. El trabajo de restauración de los frescos ha durado 20 años. Merecía la pena esperar
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999