Su popularidad le ha venido servida por su condición de músico, pero él es algo más. Él es escritor, ha tocado el mundo de la televisión, da clases a cargo del British Arts Council e incluso ha hecho pinitos en el mundo del cine. Se llama Ray Davies, y en las enciclopedias se pueden hallar tanto entradas bajo su nombre como bajo el de The Kinks, una de las bandas seminales del pop británico allá por los sesenta y en cierta forma responsable de la explosión del brit-pop acá por los noventa. Arstista irónico dotado de un genuino sentido inglés del humor, Davies y sus Kinks partieron como todos sus coetáneos (Beatles, Stones, Animals, Who) del rhythm and blues y del rock and roll para dar forma a lo que se llamó el beat británico, una respuesta sonora y juvenil a la autosatisfacción de la Inglaterra de posguerra, una autosatisfacción cuestionada por jóvenes músicos nacidos entre el proletariado. Entre ellos estaban The Kinks. Con su banda convertida en un Guadiana que aparece y desaparece, Davies pasea ahora por los escenarios su espectáculo Storyteller, en el que funde palabra y música recuperando piezas de The Kinks. Este espectáculo llega hoy a Barcelona (Teatro Tívoli, 22.00) con un Davies que se hace acompañar por un solo guitarrista
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de enero de 2000