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Tribuna:NEGRITAS

Noches

Una biblioteca y un polideportivo pretenden convertirse en Jaén en alternativa juvenil a las atractivas noches en las que miles de adolescentes salen a la calle. El concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de la capital, Antonio Lucas, quiere que sean una opción de ocio distinta al consumo de las popularísimas litronas que tantas líneas escritas ha provocado y tantos debates suscita entre progenitores preocupados por el índice de alcohol que llevan sus descendientes en la sangre.Están empeñados en que se toma mucha cerveza, pero un paseo por los lugares de la movida refleja una imagen distante del peligro. Grupos de cinco, seis o siete amigos con un par de litronas en la bolsa y sólo algún reducto de auténtica borrachera. Qué dirán los litroneros, los protagonistas que decidirán con su uso si la idea les resulta válida o si prefieren mantener conversaciones a la luz de la luna.

Siguiendo con la iniciativa de Jaén, ya experimentada en otras ciudades, el horario de apertura de estos dos locales será de once de la noche a dos de la mañana. No es muy extenso. Dará tiempo a tomarse algo tranquilamente antes de ir a correr por las pistas de atletismo y, por supuesto, queda larga noche por delante para acudir a una bebida fresquita al salir de la biblioteca. Todo recuerda al Pacto por la Noche. Un nombre estupendo para volver a derivar las madrugadas hacia un denominado ocio alternativo, que no deja de ser dirigido.

Demasiado ocio, aunque culinario, es lo que encuentra en el centro cívico una veintena de habitantes de la aldea de La Fernandina que ha organizado un encierro a Ramón Palacios, el poderoso alcalde de La Carolina, al que disgusta profundamente el tema. Los vecinos díscolos no quieren que su centro cívico cultural siga siendo un restaurante con carnes a la brasa y dividendos privados.

Ellos sí quieren un lugar para el relax. Un ocio tranquilo y diurno alejado del negocio puro y duro. Palacios asegura que lo tendrán en seis meses, cuando el concesionario del bar deje esta ocupación pero el encierro sigue desde hace ya más de 10 días.

Mientras tanto, una imagen de San Fernando observa la escena subido a una barra del bar del presunto centro social. Ni los santos son lo que eran, ni las noches van a dejar que sigan siendo las mismas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000