Poblenou se moviliza para reclamar un plan de equipamientos que prevea las necesidades reales del barrio, que ahora tiene 50.000 habitantes y ve asustado que en cuestión de meses acogerá a 40.000 nuevos vecinos sin que se amplíe la actual red de servicios básicos. El enjambre de grúas que rodea a los habitantes de la zona y el ritmo acelerado al que se venden los nuevos pisos -en total se están construyendo más de 14.000- presagian tiempos de saturación a la vuelta de la esquina para unos equipamientos que ya en la actualidad resultan insuficientes.
La lista de carencias está encabeza por las guarderías. En Poblenou no existe ni una sola de titularidad pública aunque llevan 15 años reivindicándola. Los mayores también necesitan una residencia, un casal y un centro de día. Tampoco son suficientes los dos centros sanitarios disponibles ni las escuelas e institutos. Los vecinos llevan tiempo llamando a la puerta de las administraciones, pero la respuesta se demora y las 18 promotoras inmobiliarias no dejan de trabajar a pleno rendimiento.Mientras las instituciones dibujan un futuro en el que convivirán en armonía industrias de nuevas tecnologías con los usos residenciales, a los vecinos les preocupa más el presente, porque es en los aspectos concretos donde perciben las mismas carencias que antes de 1992, con la única excepción de los establecimientos hoteleros. El presidente de la asociación de vecinos, Joan M. Soler, insiste en que, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares de Barcelona, en Poblenou sí hay terrenos para equipamientos, y asevera que no están dispuestos a perderlos.
El rico movimiento asociativo de Poblenou se ha unido para exigir un plan de equipamientos con un presupuesto y un calendario de ejecución. Tras señalar que el barrio ha estado olvidado durante demasiado tiempo, el manifiesto detalla los numerosos planes urbanísticos en los que las instituciones y las promotoras han tenido como denominador común "ignorar la realidad del barrio, cegados por las expectativas de negocio y de prestigio".
Tras las sucesivas entrevistas mantenidas con el Ayuntamiento y la Generalitat, no pueden ser optimistas. Soler cita como ejemplo la fábrica de Can Saladrigues, que según les prometió el concejal del distrito, el socialista Francesc Narváez, albergaría un casal para la tercera edad en la planta baja y una biblioteca y un espacio para artistas. Ahora se han enterado de que acogerá las dependencias de la empresa municipal Barcelona Activa.
Tampoco les ha ido mejor con el Gobierno catalán, que les ha dado pocas esperanzas respecto a los centros de asistencia primaria (CAP) que piden, aunque para uno de ellos hay terreno disponible en el frente marítimo. En la actualidad funcionan dos CAP en Poblenou, pero uno de ellos, situado en la Vila Olímpica, está demasiado lejos de los residentes de la Gran Via y de las Glòries. También piden 10 nuevas líneas de enseñanza primaria y 12 de secundaria. Solucionar el déficit de aparcamientos y reforzar la red de autobuses completan la lista de peticiones.
Los vecinos han presentado 16 alegaciones al novedoso plan urbanístico municipal que afecta a 107 hectáreas de Poblenou. Plantean que el porcentaje reservado a las viviendas sociales se sitúe entre el 10% y el 15%, y que se destine la mitad de los terrenos a las cooperativas de viviendas. Por otra parte, ha suscitado una viva polémicac el anuncio de que el Ayuntamiento piensa levantar viviendas para jóvenes en espacios clasificados como equipamientos en el plan metropolitano. Finalmente, se ha zanjado dicha polémica con la aceptación de la propuesta siempre que no suponga una merma del espacio para los equipamientos, sin olvidar que existe una gran demanda social.
La asociación de vecinos ha dirigido a las 18 empresas inmobiliarias que trabajan en Poblenou un escrito en el que les comunican que se reservan el derecho de explicar a su clientela las condiciones del barrio al que pretenden trasladarse, porque cuando comprueben las carencias de la zona pueden sentirse engañados.
El proyecto de la 'ciudad del conocimiento' de Sant Martí no tomará forma hasta el próximo mandato municipal
El proyecto de transformación de gran parte del suelo industrial de Poblenou (bautizado con la nueva calificación urbanística 22@, reservada a industrias no contaminantes), en el distrito de Sant Martí, en una nueva área de empresas ligadas al conocimiento y a las nuevas tecnologías no empezará a tomar forma hasta el mandato próximo, según explicó ayer Antoni Santiburcio, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona y responsable del Instituto Municipal de Urbanismo (IMU). "Se trata de un proyecto que, por la tramitación urbanística que requiere, no se podrá realizar antes de dos años, por lo que no será visible hasta el próximo mandato", subrayó Santiburcio. Asimismo explicó que la operación es del calibre de la efectuada con la apertura de la Diagonal, "que se tramitó en un mandato y no se ejecutó hasta el siguiente".
Santiburcio explicó ayer que para este mandato están previstas un total de 40 actuaciones, lo cual equivale a la regeneración urbanística de 213 hectáreas de la ciudad. Ello supondrá una inversión directa del Ayuntamiento de 80.000 millones de pesetas. El presidente del IMU insistió en que el Ayuntamiento recuperará esa cantidad al repercutir los costes de urbanización en cada una de las promociones. Están previstas 16.000 viviendas, de las cuales el 25% se construirá bajo el régimen de protección oficial. "No significa que todas ellas estén acabadas en el año 2003; dependerá de la tramitación de cada plan específico. Habrá promociones que estarán terminadas y otras en fase de construcción o con la licencia para construir cuando el promotor lo decida".
Por distritos, los de Nou Barris, Sant Andreu y Sant Martí son los que acaparan el mayor número de actuaciones. Ciutat Vella seguirá con los proyectos de reforma del sector de Santa Caterina, el Pla del Raval y el de la Barceloneta. En el distrito del Eixample, la prioridad es larecuperación de interiores de manzanas. En Les Corts se incluye para este mandato la ejecución del Plan Bacardí y el de la colonia Castells, un núcleo de casas bajas situado en el corazón del distrito. En Gràcia está previsto, entre otros, el proyecto de reforma de la avenida del Hospital Militar. En el distrito de Sants, las actuaciones previstas son las de Can Batlló, la Bordeta y la Font de la Guatlla.
Santiburcio explicó que durante este mandato la ciudad ganará dos millones de metros cuadrados de espacios públicos; de esa superficie, 200.000 metros cuadrados se destinarán a zonas verdes, 500.000 a viales y 300.000 a equipamientos. El teniente de alcalde defendió el sistema de compensación de equipamientos que últimamente está aplicando el consistorio, por ejemplo en el proyecto de la manzana Myrurgia, que ha motivado fuertes críticas de vecinos y arquitectos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000