Director asturiano afincado en Madrid, Jesús Cracio es uno de los representantes de más mérito del llamado teatro alternativo, algo parecido a lo que en tiempos se llamó teatro independiente, y pertenece a la estirpe de esos teatreros de raza que se deja, si no la piel, sí el talento en su búsqueda de un teatro que no se subordine de entrada a los criterios habituales del éxito. De ahí también sus colaboraciones con compañías de toda la geografía española, que abarcan incluso este producto, muy Jácara Teatro en el texto y el diseño de producción, que se estrena en el Talía.El texto, con el apoyo de su montaje, carga las tintas sobre la maldad de la gran banca acerca de los empleados y otras personas próximas que podrían desbordar o descubrir sus siniestros propósitos, de modo que los encierran en un montacargas sin salida, y que sea lo que la banca quiera.
Malsueño
De Juan Luis Mira, por Jácara Teatro. Intépretes, Izán Tabarca, Pedro del Rey, Carola Bakarola, Gloria Sirvent, Mila García. Iluminación, Fermín Vázquez. Vestuario, Roberto Menargues. Escenografía, Salva Vicent. Música, Juan Luis Mira. Dirección, Jesús Cracio. Teatro Talía. Valencia, 24 de febrero.
Esta chusca metáfora se sirve de cinco personajes que en realidad son meros arquetipos -su descripción aquí sería tal vez más aburrida que contemplar su presencia en escena-, de manera que ese primer truco escénico que consiste en la caracterización de los personajes no está demasiado desarrollado.
Pero eso no importa mucho, ya que tampoco lo está el resto, de modo que asistimos a una curiosa crónica de costumbres que no siempre alcanza las cumbres del sainete, sin que ello suponga un apego desmedido a la verosimilitud de lo que cuenta, de sus personajes o de su desarrollo.
Simplemente, y hasta qué punto es simple eso puede provocar vergüenza ajena, hay una galería de tipos manejados por un autor -y un director de cierto nombre- que quiere alzarse con la representatividad, ahí es nada, "de todo hijo de vecino enfrentado a la maquinaria del poder", según consta en el programa de mano de la obra. No lo consigue.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000