Quién dijo que los libros nunca podrían tener lo que los expertos en comunicación denominan feedback, es decir, la posibilidad de los lectores a contestar al autor del texto, ya sea para corregirlo, mostrar sus quejas o reclamaciones, o simplemente, para opinar.La comunicación vertical, en la que el receptor queda relegado a un último plano, sin posibilidad de réplica, tiene sus días contados en muchos campos gracias a Internet. En esta ocasión, la editorial de Elche Voces de papel ha iniciado su andadura bajo el sustento de la mejor de las posibilidades que ofrece la red: la interactividad, al dar la posibilidad de mantener "una comunicación constante y directa" con el escritor, a través de la página web Vocesdepapel.com.
Según apunta Joan Carles Coll, miembro de Voces de Papel, en la editorial "cabe cualquier tipo de pensamiento". Por ello, trabajan con lo que llaman "libros inacabados". "El texto no termina cuando finalizan las páginas", apunta Coll, "sino que damos la oportunidad a que los lectores comuniquen lo que les ha parecido la obra, para en un futuro crear segundas ediciones en las que figuren las opiniones, integradas en un apéndice".
La editorial se ha constituido con la intención de abordar la denuncia social como temática principal. Prueba de ello es la colección Testigos, con la que han iniciado su inmersión en el mundo de la edición. El primer libro, El decreto cañero, sobre la explotación de los campesinos mexicanos que trabajan la caña de azucar, del escritor Héctor Robles, fue presentado el pasado miércoles en la librería Ali i Truc de Elche, y ya se encuentra a disposición de ser contestado por los lectores en la página web.
Este año, la colección Testigos se ha marcado la meta de lanzar al mercado tres obras más de escritores hispanoamericanos, sobre diversos aspectos.
El mexicano Héctor Robles afirma que el libro pretende denunciar la corrupción del Partido Revolucionario Institucional (PRI). "Cuando el partido en el poder administró la industria azucarera, a principios de los años ochenta, demostró gran incapacidad y prepotencia en el manejo de las empresas, en perjuicio de los campesinos cañeros", apunta.
Robles dedica el libro a los "ex propietarios de la tierra, hoy desplazados en las montañas de Chiapas". Según el autor, que trabajó en la industria azucarera mexicana, se trata del primer libro que pone en tela de juicio la explotación a la que el Gobierno mexicano sometió a los campesinos. "No pretendo realizar una una crítica destructiva, en la obra se incluyen datos sobre la actitud que se debe tomar para hacer la empresa competitiva", afirma.
Joan Carles Coll incide en que se trata de una editorial sin ánimo de lucro, en la que se los beneficios se reinvertirán en la edición de nuevos títulos. "Los temas que escogemos no son de actualidad, ni tan siquiera vendibles, tan sólo queremos crear estados de opinión", asegura.
Próximamente, según anuncian los miembros de la editorial, adjuntarán a la dirección de Internet periódicos de la época en la que el PRI firmó el decreto con el se "apropió" de la industria azucarera y hundió en la miseria a los cañeros, y añadirán las opiniones vertidas por los lectores.
La editorial distribuirá sus obras en México, Nicaragua, Cuba, Salvador y Estados Unidos. Aunque la intención de los organizadores es plantear una "ruta alternativa de distribución de las obras a través de colectivos de la Comunidad Valenciana, Murcia y Madrid", para que los libros "no mueran en las estanterías".
La idea de crear una editorial que tome en consideración la opinión de los lectores surgió después de ver las páginas web de las editoriales de todo el mundo, y descubrir que no se incluía un espacio específico para realizar reseñas.
Voces de papel se creó bajo la vocación de "difundir las voces de aquellos que no son escuchados", y sobre la idea principal de, ante todo, "que se divulguen las ideas".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000