Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

EN LOS MEDIOS Periodista, duro oficio CARLOS ELORDI

Aunque cueste creerlo, a veces este trabajo hace sufrir. Sobre todo si se quiere hacer bien. Porque lo que manda es la noticia y cuando no la hay es un dolor. Es difícil decirlo mejor que Maruja Torres, ayer en este diario: "A estas bajuras del campañazo, los comentaristas andamos, además de alcoholizados" (es un decir), "frenéticos a la caza de lo efímero".Sin embargo, en ocasiones la no noticia se convierte en un titular de primera. El de ayer se lo llevó José María Aznar. Su entrevista en la COPE fue un monumento al no decir nada y ni siquiera decirlo bien. Sorprende que tal cosa ocurriera en un encuentro con un periodista amigo y ante una audiencia que mayoritariamente se supone afín, porque si no no habría aguantado lo que desde hace años cae desde esa emisora.

Pero ayer hasta Luis Herrero sufrió. Se le notó. Porque intentó hacer un trabajo presentable, aunque tampoco se rebeló ante el sistemático desprecio de Aznar hacia sus preguntas. Está claro que el presidente no quiere estropear con un desliz la ventaja que los sondeos le dan en este momento. Y tampoco parece Aznar muy seguro de que no vaya a cometerlo si se deja ir. Pero, en lugar de mejorar en su tradicional estilo en ese tipo de circunstancias, que en otros terrenos parece haberlo conseguido, cuando se pone de morros da la impresión de que vuelve a sus tiempos primigenios. Y encima, al ataque.Ejemplos de lo dicho: "¿Va a haber debate?". "No sé, yo estoy hablando todos los días". "Me refiero a debate con Almunia". "Yo estoy siempre dispuesto a debatir, pero cada vez es más difícil saber quién es el candidato real de la oposición". "¿Se pueden tener amigos siendo presidente?". "En La Moncloa, cuando se es presidente del Gobierno, por encima de todo se es presidente del Gobierno". "¿Se pueden tener amigos?", insiste Herrero. "Se es presidente por encima de todo y además se pueden tener buenos amigos.Yo le considero a usted un amigo, pero sabe usted que por encima de todo, yo soy el presidente del Gobierno". Y una perla: "¿Le trae problemas que su mujer haga campaña por el PP?". "No, me encanta, lo hace ella porque quiere". Y ya se sabe, si ella quiere...

Más cosas. Ayer hubo coña sobre el encuentro de Aznar "con la cultura". Hasta en El Mundo. Por lo menos, el título de la crónica era: "El presidente en la Arganzuela con la crema de la intelectualidad". Y si iba en serio, más coña todavía.

Y, otra vez, los ecos. Los que hicieron resonar la apertura de El Mundo sobre las declaraciones de Arzalluz al semanario mexicano Proceso, en las que el presidente del PNV decía que Aznar está provocando a ETA para ganar "con votos de sangre". "Esas palabras darán que hablar", sancionó Antena3. Y ayer las tertulias de la COPE y de Radio Nacional confirmaron el pronóstico. El PNV se apresuró a decir que las declaraciones se habían hecho antes del asesinato de Fernando Buesa. Pero eso no cambia mucho la cosa.

Y se siguió hablando de Cuevas. El Mundo contaba que su ataque a Almunia no había sentado muy bien en el PP. Ciertamente, el candidato socialista le confirmó a Gabilondo que lo del "coño" y "la milonga" había favorecido al PSOE. Pero el Abc, citando nada menos que a Rodrigo Rato, aseguraba que el PP apoyaba a Cuevas. ¿A quién creer? Hablando de empresarios, José Antich decía en La Vanguardia que CIU está peinando al empresariado catalán. Al grande, al mediano y al pequeño. Porque teme que en esos sectores, y son muchos votos, hayan hecho impacto las promesas fiscales de Aznar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000