José María Aznar acusó ayer abiertamente al PSOE de estar coqueteando políticamente con el PNV al consentir con un "estruendoso silencio" los "requiebros" que algunos dirigentes nacionalistas les plantean sobre su disponibilidad para pactar tras las elecciones una investidura de Joaquín Almunia como presidente del Gobierno. El presidente del Gobierno exigió ayer en Pamplona claridad de comportamientos al PSOE sobre ese extremo y afirmó que el PP jamás acordará nada con los que aún están en el Pacto de Estella, entre ellos el propio PNV.
Aznar condenó como una "bajeza moral" que Xabier Arzalluz, el líder del PNV, vea a ETA sólo como una úlcera y al espíritu de Ermua como el "problema que hay que aguar".El candidato del PP confesó anoche, ante los 3.000 simpatizantes navarros de su partido que le escucharon en el Pabellón Anaitasuna, que llegaba a Pamplona para responder de manera singular a los últimos movimientos y declaraciones de los responsables nacionalistas del PNV. Lo advirtió desde el principio y lo subrayó más tarde cuando prometió que él siempre estará a favor de utilizar la verdad, el Estado de derecho, la ley y las normas sin ninguna excepción para batir al enemigo terrorista de ETA.
Aznar apareció en Pamplona muy sensibilizado por las manifestaciones que ayer se conocieron del presidente del PNV, Xabier Arzalluz, a la revista mexicana Proceso. En este semanario, el líder peneuvista acusaba al jefe del Ejecutivo de provocar a ETA para obtener los "votos de la sangre", minimizaba el papel de la banda como una úlcera que da algunos problemas y ninguneaba el papel del Rey en Euskadi: "No pinta nada en Euskadi", dijo. Antes que Aznar, el cabeza de lista de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Jaime Ignacio del Burgo, había tildado a Arzalluz como el "führer del nacionalismo vasco".
"Acabar con Ermua"
Aznar no tuvo ningún reparo en reconocer en público los momentos duros que atravesó durante el asesinato del concejal del PP, Miguel Ángel Blanco. Reivindicó de nuevo aquel espíritu de Ermua que surgió por toda España y atacó a los dirigentes del PNV por intentar ya entonces, y también ahora, acabar con aquel movimiento ciudadano. En ese contexto crítico con el PNV, Aznar interpretó las palabras de Arzalluz contra él como de "una bajeza moral no extraña" y le presentó como un político preocupado "por acabar con Ermua, porque se ve como un problema que hay que aguar, porque acabará con ETA y con todo lo que se le ponga por delante".
El presidente del Gobierno volvió a cuestionar el papel desarrollado últimamente por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, porque después de los tres últimos asesinados por ETA "todavía tiene el cuajo de no salir al lado de las víctimas sino de jalearse".
Y arremetió especialmente contra el Pacto de Estella firmado entre el PNV, EA y EH, porque así "han dado cobertura a los objetivos de una banda terrorista". Pidió que se rompa porque es un "fracaso que quedará para los siglos de los siglos" y exigió al PNV que lo abandone ya sin más dilación, porque si antes de los muertos era un gravísimo error ahora es un "escándalo" que siga ahí. Aznar se atrevió incluso a aconsejar al PNV que abandone ese acuerdo por su propio beneficio porque, según su criterio, "todos los que tocan Estella están en crisis". El candidato del PP llegó a lanzar otro "aviso a navegantes" con dirección hacia el PSOE. Instó a sus responsables a hablar claro sobre sus intenciones con algunos de los firmantes del acuerdo de Estella. Y avisó: "Empieza a ser estruendoso el silencio de algunos dirigentes socialistas ante los requiebros del PNV, que les dicen que les apoyarán pase lo que pase. Que se expliquen, porque yo juego limpio y con toda claridad. Si hay Estella no puede haber acuerdos con los que están en Estella".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000