Lo mejor para que algo no ocurra es que todo el mundo lo desee. ¿A quién no le apetecería ver un debate entre Aznar y Almunia? A nadie. Quiero decir que nos apetecería a todos, pero no es raro que cuando uno intenta decir una cosa le salga la contraria. Le ocurrió a Rajoy ante las cámaras al afirmar que si no ha concedido ningún debate es porque no quiere que le acusen de no querer debates. Sé que hay frases que necesitan dos lecturas, ustedes disculpen. Peor es escribirlas.Ahora bien, si esto es difícil de entender, no es nada comparado con el asunto de los impuestos. Parece que nos los han bajado subiéndonoslos o que nos los han subido bajándonoslos, y perdón por las esdrújulas, ya me gustaría a mí que fueran llanas, pero todavía no sabemos cómo llanear esdrujulando o viceversa. Los candidatos del PP, cuando les falla la argumentación, miran a la cámara y dicen:
-La gente no es tonta y sabe perfectamente si gana más o menos que antes.
Como nadie quiere ser tonto, porque está mal visto, uno hace como que sabe y cambia de canal. Pero tendríamos que ser más valientes y gritar a coro que sí, que somos tontos y que no nos hemos enterado, a ver si nos lo explican por la cuenta de la vieja (o por la de la pensionista, si lo de vieja suena mal). A propósito, ¿guarda alguna relación la idea de que nueve de cada diez pensionistas dejen de declarar con el hecho de que una de cada diez estrellas use Lux? Todo son dudas, como ven, y por si fuera poco llega Pujol y dice que quien nos ha bajado los impuestos y nos ha quitado la mili, entre otras cosas, ha sido él. ¿Pero quién gobierna aquí?, se sigue preguntando uno sin haber resuelto todavía si se va de vacaciones o hace horas extras, en función de que los impuestos hayan bajado o subido respectivamente.
Más aún: la reforma fiscal, nos aseguran, afectará "sobre todo a trabajadores, pensionistas, familias y empresas". Repetimos: afectará "sobre todo a trabajadores, pensionistas, familias y empresas". ¿A quién afectará en menor medida teniendo en cuenta el "sobre todo"? ¿Y a quién no afectará en absoluto? ¿Acaso hay vida fuera del trabajo, de la familia, de la jubilación, de la empresa? De acuerdo, de acuerdo, se ha demostrado que hay vida en la CEOE, pero no parece que sea vida inteligente. Resultaría increíble que hubieran hecho la dichosa revolución pensando en formas tan rudimentarias de organización celular. ¿O sí? Y no vale que cuando ponemos cara de interrogación nos digan:
-Usted no es tonto y sabe lo que quiero decir.
Pues se equivoca usted. Soy tonto. No entiendo nada de lo que sucede, pero lo que no entiendo, sobre todo, es qué hacía ayer Arias-Salgado disfrazado de Hazañas Bélicas en todos los periódicos. ¿Ese hombre no está bien de la cabeza o qué?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000