Miguel Ángel Álvarez, 20 años, estudia para cura. Compatibiliza sus clases en el instituto con la formación eclesiástica en el seminario mayor. Pese a vivir en la misma ciudad que sus padres, duerme con otros 14 compañeros en el seminario, un enorme edificio lleno de habitaciones vacías.Pregunta. ¿Le hace ilusión votar por primera vez en unas elecciones generales?
Respuesta.¡Cómo no! Votar es imprescindible para el futuro de este país, y yo ya tengo decidido mi voto.
P. ¿Cree disponer de suficiente información?
R. Sí. En el instituto nos orientan de forma global, sin partidismo, por supuesto.
P. ¿Qué le parece la relación que se establece entre la Iglesia y la derecha?
R. La verdad es que no es cierto. Dentro de la Iglesia, unos votan a la derecha, otros al centro y también a la izquierda. No por ser cura hay que votar a la derecha.
P. ¿Cuáles son los problemas sociales que más le preocupan?
R. La violencia, el racismo y la incomprensión. Y, entre los jóvenes, el alcoholismo y las drogas.
P. ¿Qué le llama más la atención de la campaña electoral?
R. La violencia verbal y el propagandismo.
P. ¿Son sinceros los políticos?
R. No, no lo son...
P. ¿Y los partidos?
R. ¡Me ha pillado! Una cosa es decir la verdad y otra cumplirla. Mienten para obtener beneficios y ganar más votos.
P. ¿Cómo ve esta campaña?
R. Votaré a aquel partido que represente mejor al pueblo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000