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Opinión del lector

Sinrazón

Desde el nacimiento de mi hija, hace nueve meses, vengo padeciendo la sinrazón de una norma relativa al uso del transporte público que indica el modo en que debe viajar un niño de corta edad en un autobús de la EMT de Madrid. Según ésta, el carrito debe quedar desmontado, y el niño, viajar en brazos de su madre. (Argumentan que por seguridad de la criatura frente a un posible frenazo fuerte).La realidad es muy diferente:

Si viajas sola no puedes sujetar a una niña de 6, 7, 8 meses con una mano y cerrar el carro con la otra. Si por ventura lo consiguieras (dejando a tu hijo en brazos de un desconocido), hay que sostener con una mano el carro cerrado y con la otra al niño. Díganme ustedes cómo se sujeta una. Ante el posible frenazo, salimos disparados madre, hijo y cochecito.

Por otra parte, sentarse con el niño no da más seguridad a la criatura, ya que ninguno de los dos llevamos cinturón que impida golpearnos con una barra.

Sin embargo, en el carrito el niño va atado y el coche lleva un freno muy eficiente que le proporciona gran estabilidad. Además, la madre tiene las manos libres para sujetarlo si fuera preciso, aunque no va a ser necesario.

Existe otro problema: cuando estás llegando a tu destino, tienes que volver a montar el carro (dejando a tu hijo en brazos de otro desconocido que se preste). Mientras, bamboleándote con los movimientos del autobús, lo montas y debes conseguir meter al niño en pleno movimiento. Ni que decir tiene que esto no le suele gustar a la criatura, que se rebela, patalea y se retuerce al tiempo que el autobús frena y arranca. (Díganme si no está más seguro el niño sentado y atado desde el primer momento que durante esta odisea organizada en el trayecto). Si esta norma apela a la seguridad de la criatura, la experiencia anteriormente relatada me dice lo contrario. (Y no digamos si se trata de trayectos cortos). Está claro que quien redactó esta norma no fue consciente de todo esto. En todo caso, no tiene lógica ni responde al sentido común.

También se me argumenta que el carro ocupa mucho. Me han puesto pegas en vehículos de piso bajo acondicionados para minusválidos. Estos autobuses poseen un área especial para colocar la silla de ruedas, que tiene freno, como la del niño, y viene a ocupar lo mismo. Pediría que se equiparase el uso del carro de un niño al de un minusválido, al que no hacen bajar del asiento ni desmontar su silla.

Yo me pregunto: ¿dónde está el derecho a viajar con un niño de corta edad en el transporte público? ¿O es que se supone que si tienes un hijo has de disponer de automóvil particular?

En uno de los países con más baja natalidad aún quedamos algunos que preferimos dar un hermano a nuestro hijo y prescindir de una serie de comodidades como tener un segundo coche. Esto nos obliga al uso del transporte público con nuestra prole, pero no encontramos más que trabas e impedimentos.

Creo sinceramente que dar este tipo de facilidades en el uso de los autobuses es un medio de potenciar estos transportes y un modo de apoyar una política de ayuda a la familia.- .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000