El apoyo del PSE-EE evitó ayer que el Ayuntamiento de Bilbao aprobara la paralización de los permisos para la puesta en marcha de la incineradora. Los peneuvistas vieron cómo el edil de EA, integrado en su grupo, y su socio de gobierno ICV no rechazaron una moción de la plataforma ecologista Bizkaia Bizirik. Los grupos municipales aprobaron por unanimidad la ampliación del plazo de alegaciones de la licencia de actividad, que concluye la próxima semana, dados los 3.000 folios del expediente.
El debate sobre el proyecto de Zabalgarbi, que afronta sus últimos trámites, evidenció la división de los partidos políticos bilbaínos, tanto en el equipo de gobierno como en la oposición. Bizkaia Bizirik había presentado una moción en la que solicitaba que el Ayuntamiento ordenase la paralización de la licencia de actividad hasta que no tenga el visto bueno del pleno o, en su defecto, la ampliación del plazo de exposición pública, que termina el próximo jueves.Marta Pérez, de EH, censuró que la tramitación de los permisos para la incineradora "se estén tratando como si fuera una taberna" y consideró que existen "elementos jurídicos y políticos suficientes para parar los trámites". Entre ellos, enumeró una decena de "carencias" en el estudio de impacto, como la afección a embalses cercanos, a las actividades agrícolas y ganaderas y la falta de información sobre el destino de los residuos tóxicos que generará la planta. La argumentación de EH fue apoyada por IU, que citó razones económicas, medioambientales y políticas para rechazar el proyecto. "Es un negocio para producir electricidad. No se eliminan los vertederos, porque un 30% de la basura que va a la incineradora saldrá en forma de cenizas. Con mucho menos dinero se puede potenciar la política de las tres erres", justificó su portavoz, Julia Madrazo.
El popular Luis Eguiluz consideró "escasísimo" el mes y medio de plazo "para estudiar 11 volúmenes" y ratificó el rechazo de su partido a la incineración, "porque es cara y cuestiones como el traslado de las cenizas al vertedero de Larrabetzu no son lo adecuado".
Ibon Areso, del PNV, explicó que el Ayuntamiento no podía aprobar una paralización de los trámites "porque el acto es puramente reglado y sólo se puede negar si existen ilegalidades. Si éstas son ciertas, entonces habrá que denegar el permiso". Areso se mostró dispuesto a ampliar el plazo de alegaciones, lo que fue aceptado por todos y se determinará en los próximos días. El PSE, que no intervino en el debate, apoyó al PNV en rechazar la suspensión de los trámites (13 votos), mientras que el concejal de EA y el PP se abstuvieron (7), y EH, IU e ICV (7) votaron a favor.
El pleno aprobó además por unanimidad una propuesta socialista para la celebración de un pleno extraordinario anual que explique el programa del equipo de gobierno y sirva como "debate sobre el estado de la villa".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000