Las campanas que, a las 23.00, ponen fin al servicio en los pubs de Inglaterra y Gales podrían pronto pasar a los museos si se aprueba una ley que permitirá a los bares abrir hasta bien entrada la madrugada. Vendedores y consumidores gozarán de los mismos privilegios que en el resto de Europa (en Madrid, el límite está fijado a las 3.30 en viernes y sábado; y 2.30, de domingo a lunes). El proyecto del Ministerio del Interior es frenar la avalancha de pedidos de bebidas antes de las 23.00, que, según las autoridades, deriva en vandalismo, violencia y accidentes de tráfico. El nuevo régimen comercial se determinará en cada distrito teniendo en cuenta la opinión de vecinos y propietarios de bares.
Como contrapeso, el Gobierno proyecta endurecer las leyes contra el consumo de alcohol entre menores de edad y castigar a los propietarios de pubs que promuevan juergas. Los cambios afectarán a casi 140.000 locales, donde no se permitirá despachar bebidas fuertes a menores de 18 años. Los expertos opinan que lo más probable, de aprobarse la ley, es que los establecimientos abrirán hasta las 24.00 o 1.00.
"La reputación del país como nido de cerveceros insaciables deriva en parte de un sistema de licencias, que alienta tal comportamiento", afirmó ayer The Times. "Mientras franceses e italianos son libres de recibir el alba con una copa de vino, los ingleses almacenan pintas de cerveza y beben hasta la hora que les sea permitido. Al cierre de los bares, con temperamentos excitados por el alcohol y la inevitable campanada final, los clientes salen a la calle a competir por taxis y proseguir la jarana en los clubes, en cuyas colas nacen los líos", agrega el diario.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de marzo de 2000