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Los ayuntamientos del Baix Llobregat, preocupados por el coste del tranvía

El tranvía del Baix Llobregat ha topado con un nuevo escollo: el coste y quién lo paga. Al principio todo parecía claro: un transporte sobre raíles tiene el mismo trato que un tren o un metro, así pues, la Generalitat tiene que aportar dos tercios y el Gobierno central el resto, al margen de que se puedan lograr ayudas europeas adicionales. Pero alguien se ha dado cuenta de que se trata de un transporte de superficie. Y el descubrimiento no es una nadería, porque el transporte de superficie lo pagan los ayuntamientos, que corren también con el déficit que genera.Las preguntas de los alcaldes del Baix Llobregat y de Barcelona no tienen una respuesta clara. El primer teniente de alcalde de Barcelona, Xavier Casas, afirmaba ayer que al tranvía le corresponde el mismo trato que a cualquier otra infraestructura ferroviaria, es decir, ha de ser pagado por quienes pagan el metro.

Paralelamente, los alcaldes han sabido que las urbanizaciones del entorno del tranvía no van a ser asumidas por la Autoridad del Transporte (ATM) más que en aspecto mínimos y, ya de paso, que los tres concursantes creen que la prolongación hasta Sant Boi es inútil ya que esta población quedará conectada con la plaza de Francesc Macià por los Ferrocarrils de la Generalitat, un sistema de transporte con el que el tranvía no puede competir en rapidez.

La primera medida de los alcaldes ha sido reclamar que se agote el plazo para fallar el concurso (termina a principios de mayo) y que no se tome la decisión en el Consejo de Administración que la ATM celebrará la próxima semana. Los responsables de Esplugues, Sant Just, Sant Joan Despí, Sant Feliu y Sant Boi han empezado a echar cuentas y a darse cuenta de que estos problemas no se plantean con el metro, por lo que proponen una meditación general sobre el plan director de infraestructuras.

"Hace unos años, el tranvía era la única posibilidad, pero ahora todo parece inclinarse a favor del metro", explicaba ayer un concejal del Baix Llobregat. Entre lo que hace inclinar la balance está el hecho de que el tranvía incluye, en las tres versiones que optan al concurso, un importante déficit de explotación que los alcaldes temen que deban cubrir las haciendas municipales. La posibilidad de ampliar la concesión hasta el Besòs fue tajantemente descartada ayer por el Ayuntamiento de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de marzo de 2000

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