Dada la reciente profusión de artículos, libros y programas de radio y televisión sobre el tema de la "muerte del Reino Unido", el discurso pronunciado anteayer por Blair sobre la identidad nacional constituye un buen antídoto contra la idea de que la identidad británica está en fase terminal. La creencia de que esa identidad está sofocada, por una parte, por la delegación de poderes y, por otra, por Europa y la globalización está muy extendida. (...) Blair ha decidido reafirmar el concepto de identidad británica. "Nuestra identidad reside en los valores compartidos, no en las instituciones cambiantes". Tiene razón el primer ministro en subrayar que valores como la tolerancia, la honradez y la libertad han sido las características más valiosas de esa identidad. (...) En el polo opuesto, tenemos la campaña de William Hague a favor de mantener la libra esterlina. (...) La libra ha existido durante mucho tiempo, pero es sólo una moneda, no una especie de Santo Grial de la nacionalidad. (...) Nuestra identidad nacional se ha adaptado a varias formas de cambios institucionales. (...) En el pasado, estábamos orgullosos de nuestro Ejército por su capacidad de reprimir a los pueblos nativos en nombre del imperio; ahora, lo apreciamos por su valor en la defensa de valores "británicos" como la libertad y los derechos humanos, en Kosovo o en Irak. (...) La noción de un patriotismo modernizado no es algo absurdo. Hay que felicitar a Blair por recordarnos que en este pequeño rincón de Europa tenemos más cosas en común de lo que pensamos. La idea de la muerte del Reino Unido ha sido una gran exageración.Londres, 29 de marzo
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de marzo de 2000