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Cultura atribuye las críticas contra un alto cargo a "roces" por la reestructuración

La consejera de Cultura, Mari Carmen Garmendia, atribuye las críticas de los sindicatos al director de Patrimonio Cultural, Eduardo Estrade, acusado por las centrales de mantener una actitud "despótica y humillante" con los trabajadores, utilizar un "lenguaje obsceno y machista" y revisar armarios y ordenadores, a los "naturales roces" derivados de la profunda reestructuración que ha sufrido este servicio. Garmendia acusó a los representantes sindicales de haber roto unilateralmente los contactos con la consejería para estudiar las quejas contra Estrade, "despreciando olímpicamente su interlocución". Los sindicatos ELA, LAB, CCOO y UGT, la totalidad de la representación del personal de la Administración vasca, en una inusual unidad de acción, remitieron en febrero una carta directamente dirigida al lehendakari, Juan José Ibarretxe, pidiéndole que destituyese de su cargo a Estrade.

Según explicó ayer la consejera en la comisión de Cultura del Parlamento, los jefes de servicio, consultados acerca de las protestas sindicales, coincidieron en señalar "la ausencia de problemas de fondo" en Patrimonio y limitar el conflicto a "tiranteces" por la transformación de la estructura del departamento. Tras mantener dos reuniones con los representantes del Cultura, los sindicatos decidieron dirigirse a Ibarretxe. Ante esta salida, la consejera dio por confirmada la versión de los jefes de servicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de marzo de 2000