Penélope Cruz vive desde hace cuatro meses el esplendor y las miserias de Hollywood. En el último número de la edición española de Rolling Stone, que acaba de salir a la venta, la estrella madrileña, de 25 años, confiesa, en su retiro del hotel Sunset Marquis, que los martes pide que le hagan una sopa de lentejas como las que prepara su abuela y que Johnny Depp se ha convertido en el amigo íntimo de su aventura americana. Depp, con el que acaba de finalizar el rodaje de Blow (Coca), le ha regalado cosas como un librito de papelillos de fumar de color rosa con sabor a fresa o una máquina de pedos con mando a distancia que activa en los momentos más imprevistos del rodaje. La joven que gritó "Pedroooo" en la ceremonia de los Oscars, se irá pronto a Grecia para rodar con el director John Madden (Shakespeare enamorado)al lado de Nicolas Cage, y habla de su entusiasmo con la última película de Billy Bob Thornton, All the pretty horses. Y sobre su carrera confiesa que "si me quejo sería para darme una buena hostia".- ,
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de abril de 2000