Los vecinos de la zona de Bilbao donde desembocará uno de los túneles de Artxanda han exigido a la constructora que el vial esté más lejano de sus casas y se implante un doble acristalamiento en la totalidad de las viviendas de dos bloques. Estos residentes llevan más de un año de lucha contra el proyecto, que empezó a ejecutarse hace casi un año y prevé culminarse para el verano de 2001, tienen interpuesta una demanda ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y han logrado que la Comisión Europea haya admitido una queja por posibles daños ambientales, como la desaparición de zonas verdes y la afección a la flora y la fauna.Las comunidades de propietarios de los inmuebles 2 y 3 de la Avenida de Universidades enviaron el pasado 12 de abril una carta a la concesionaria de los túneles de Artxanda. En la misiva, realizan ocho peticiones concretas, como que el vial más cercano a sus casas "contemple una distancia mayor de lo que se pretende", dado que, sostienen, "puede suponer cierta ocupación del sobresuelo sobre el espacio de la casa número 2, que es zona de protección especial".
Plantean la "correcta canalización" de un arroyo cercano, un informe técnico sobre el ruido que generará la autovía y la inspección del estado de sus edificios. "Ninguna empresa técnica ha inspeccionado el estado de los edificios, máxime cuando los mismos están catalogados como patrimonio histórico cultural". A ello, añaden la exigencia de un doble acristalamiento "para la totalidad de las viviendas".
La concesionaria de la obra se comprometió, en una reunión celebrada el pasado marzo, a colocar ventanas dobles en otro de los edificios -el más alto de los tres principales afectados- y construir un falso túnel para reducir el impacto acústico en las viviendas más próximas al vial.
Este proyecto viario es el más costoso actualmente en Vizcaya, con un presupuesto de 15.000 millones, y será la primera autovía de peaje en el territorio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de abril de 2000