Como antiguos abonados a Canal+, venimos comprobando con consternación, año tras año, cómo los programadores nos privan de la película porno correspondiente al Viernes y Sábado Santos. Ya que los pornógrafos como nosotros no ejercemos ningún tipo de censura sobre las anacrónicas ceremonias religiosas de capirote, cadena y látigo que se llevan a cabo en esos días, lo menos que podemos exigir es que se trate con el mismo respeto una afición tan sana y humanista como la nuestra, máxime en una empresa supuestamente moderna. ¡Y en pleno siglo XXI!- .
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de abril de 2000