El Tribunal Supremo ha condenado al apoderado de un banco a cuatro años y dos meses de prisión por un delito continuado de apropiación indebida por haber dispuesto del dinero que le entregaban los clientes, la mayoría de ellos de avanzada edad, a los que aconsejaba cómo invertir. Además, el apoderado deberá pagar a los clientes perjudicados diversas cantidades que suman cerca de 235 millones de pesetas y otros 51,5 millones al Banco Central Hispano entidad a la que se condena como responsable civil subsidiario.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2000