La falta de camas en los hospitales estatales británicos ha llevado al Gobierno laborista a buscar en el sector privado la solución a uno de los problemas más acuciantes de la sanidad pública. Como muchos pacientes mayores continúan sin necesidad en los centros médicos durante el periodo de rehabilitación de sus operaciones, el ministerio de Sanidad ha pensado remitirlos a hogares de ancianos particulares. De ponerse en práctica, el plan requeriría de un acuerdo con dichas residencias para que los enfermos recibieran allí los cuidados necesarios antes de regresar a su hogar.En estos momentos, una de cada cinco camas de cuidados intensivos es utilizada por enfermos menos graves en los centros públicos. El coste de cada una asciende a las 1.200 libras semanales (unas 320.000 pesetas).
El Gobierno laborista, que lleva calculando los gastos de las camas desde que la gripe del pasado invierno colapsara los hospitales, asegura que los asilos privados de todo el país suman unas 200.000 plazas. De éstas, 30.000 están libres en distintos momentos del año.
"Tenemos muchos pacientes ancianos que sólo precisan una buena rehabilitación. Sería un error no intentar ahorrar, y liberar al mismo tiempo muchas camas, por no pedirle ayuda a los hogares de pensionistas", ha señalado al comentar el proyecto John Denham, secretario de Estado de Sanidad.
El proyecto, todavía en fase de consultas, cuenta con serios detractores en el seno mismo del laborismo. David Hinchliffe, presidente del Comité de Sanidad de la Cámara de los Comunes, teme que el sector privado "fomente la dependencia del lugar en vez de animarles a regresar a su casa y recobrar su independencia", dijo ayer.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2000