El proceso mediante el cual una ciudad pierde sus atributos materiales y se convierte en una obra imaginaria o irreal es demorado, casi insensible. Un día acontece un suceso extraordinario que la gente toma por un caso aislado, pero una semana después sobreviene otro no menos increíble que secunda y supera al primero, y sin que nadie lo note los magos, los santos. los limunados y los sujetos con los más raros atributos van frecuentando los escenarios cotidianos hasta el punto de convertirse en seres exclusivos. ¿Quién va a echar de menos, entonces, un festival de teatro de vanguardia? El de Granada desapareció sin que el concejal de cultura, Jesús Valenzuela, ni el público notaran la falta sus excéntricos espectáculos.Entre las más notorias actividades celebradas en Granada en las últimas semanas resaltan el cálculo exacto por parte del muncipio de las toneladas de basura que producen los participantes en el Día de la Cruz y los kilos de cera que vierten los nazarenos; la indagación para aclarar qué caballo ha preñado a la yegua que regaló a la ciudad el príncipe saudita Abdullazih; la persecución contra 70 carros cuando intentaba introducir en la ciudad calderos de altramuces y manzanas de caramelo pinchadas en palos; la preparación de una academia permanente de artes circenses y la conversión de una Virgen en ciudadana de honor.
A continuación actuará, subvencionado por la Caja de Ahorros, un mago internacional; Medio Ambiente impartirá un cursillo de perfeccionamiento sobre rosas y rosales, e incluso se fallará un certamen de variedades florales, y otros peregrinos, en fin, llevarán a Roma otra virgen que Juan Vida ha reatratado en el cartel como una melancólica dama de un cuento de Chejov.
Se podrá aducir que toda esta relación de esfuerzos maravillosos proviene únicamente de un grupo social, concentrado en tareas extemporáneas o ensimismadas, pero no es cierto. Lo asombroso ocupa a todos los públicos. Sin ir más lejos, la sala Energía de Churriana ha programado para el sábado la actuación de Pascal Kleim, el único pinchadiscos sin brazos del mundo. Kleim se basta con los pies para mezclar la música, poner los discos y hacerlos girar hacia adelante y atrás. A veces también fuma. Sólo en la romería del Cristo del Paño, de Moclín, se han visto seres tan extraordinarios, pero ellos están bendecidos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de mayo de 2000