Atracón étnico. El Womad, que hoy se inicia en Cáceres, ofrece tres días de música, arte y danza de los cinco continentes. Son jornadas de 16 horas ininterrumpidas de música, con el telón de cierre puesto a las cinco de la madrugada. Más de 50 grupos, de 22 países, subirán a un total de seis escenarios instalados en un recinto ferial acondicionado con restaurantes, zona de acampada libre, zona dance y mercadillo.Las cerca de 100.000 personas que se esperan en Cáceres acuden con un ánimo especial que posiblemente no se produce en ninguno de los otros festivales que se celebran en este país: empaparse del mestizaje que ofrece ritmos de países con culturas muy diferentes, tirar del armario para recuperar la ropa de los años sesenta y bailar y comer sin horario establecido. Ni siquiera importa la terna que completa el cartel de músicos porque el festival ha superado ya esa cuota de dependencia. La gente, a pesar de contar con un detallado programa de horarios y escenarios, deambula de un lado para otro y se detiene allí donde le pide el cuerpo. Peter Gabriel , el creador del Womad, sabe que en ninguna otra ciudad donde ha celebrado el festival encuentra una entrega tan absoluta, y de ahí su interés por mantenerlo en Cáceres a pesar de las reticencias de algunas autoridades locales.
No hay grandes estrellas, pero figuran nombres muy sugerentes para los amantes de la música étnica. El cubano José Nicolás trae la filosofía del viejo trovador, los británicos de Chumwamba ponen fuerza y diversión, Creature Feature hace una lectura muy especial de las perfomance callejeras o Papel Noel descubre la rumba afrocubana.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de mayo de 2000