Un tribunal argentino anunció ayer el embargo de 32 aviones de Aerolíneas Argentinas ante una reclamación de la Dirección General Impositiva por una deuda fiscal de 86 millones de dólares (15.738 millones de pesetas). Esta compañía está controlada por el grupo estatal español SEPI. La Dirección General Impositiva (DGI) acusa a Aerolíneas y a su filial Austral de no efectuar las retenciones sobre la renta que genera el sistema informático Amadeus, que permite la reserva de pasajes aéreos, hoteles y automóviles.
La reclamación de las autoridades fue aceptada el pasado 2 de mayo por un juzgado contencioso administrativo de Buenos Aires, que dispuso el embargo ante el Registro de Aeronaves de 29 aviones de Aerolíneas Argentinas y tres de Austral. La compañía de bandera argentina, privatizada en 1990, acumula unas deudas de más de 800 millones de dólares.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de mayo de 2000