La policía china detuvo ayer a, al menos, 30 seguidores de la secta Falun Gong que conmemoraban, con una sentada en la plaza de Tiananmen, el cumpleaños de su líder, a quien consideran una reencarnación de Buda. Agentes de paisano los introdujeron violentamente en vehículos policiales y velaron los carretes de varios turistas y periodistas que habían fotografiado la acción. La secta, que fue prohibida en julio del año pasado, afirma tener 70 millones de seguidores en China, aunque las autoridades rebajan la cifra a dos millones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de mayo de 2000