Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

'Ecce Homo'

Stillwater, Oklahoma, EEUU.

Dos artículos en EL PAÍS (Prejuicio, de R. Montero, martes 2 de mayo, y Yo, como Elián, de M. Vicent y B.G.Harbour, sábado 6 de mayo) han presentado mi caso, el caso de mi esposa e hija, que siendo ciudadanas espanolas, el Gobierno cubano les ha negado el derecho de reunirse conmigo. Ya es hora de que escriba yo, el hombre diana, el señalado. Entre grandes verdades y una imprecisión, la de presentar en el segundo artículo a mi hermano Alejandro como radicado en Miami y con relaciones con la Fundación Cubano-Americana, cuando él nunca ha vivido en esa ciudad ni mantenido relaciones con la fundación (¿simple confusión o el deseo de tergiversar la verdad para sembrar la duda?), lo que se presenta es la justa reclamación de los derechos de mi familia por estar juntos. Un reclamo de amor sin aspiraciones de carrera política ni politiquería. Reflejémonos en el espejo del niño náufrago Elián González y todo estará dicho. Derecho de unos, vejación de otros, ése es el caso. Si sólo se aplicaran para mi familia los mismos principios que con tanta vehemencia defiende el Gobierno cubano en el caso de Elián, nada habría que denunciar. Ahora denuncio, sin embargo, la violación de esos derechos, derechos de padre, de madre, de hija, de familia, de ciudadanos, de seres humanos. Como cubano, duele ver tanta injusticia y arbitrariedad. Como españoles espero que desborden esa pasión que regaron por las tierras de América y se unan a mi reclamo, al reclamo de mi esposa e hijas, que son también españolas por derecho y por esa misma pasión que nos acerca en las buenas y en las malas.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de mayo de 2000