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Tribuna:

A la espera

Hay ocho millones de votantes que esperan y que, seguramente, no van a perder la paciencia fácilmente, y confían en que en el PSOE, igual que hubo uno, haya otro proyecto de futuro para España.A pesar del interés de tantos en que se diluyan las ideologías en un pragmatismo incoloro pero de ninguna manera inocuo, la fe en la izquierda sigue viva y son muchos los que la practican.

Por eso el PSOE está tan obligado. Por eso y a pesar de que a las cosas hay que darles tiempo, el PSOE está obligado a clarificar sus ideas y, sobre todo, a no perderse en usos viejos que, a la vista lo tiene, una vez agotado el proyecto que tuvieron, no les han servido más que para llegar a donde están.

En Andalucía las cosas son distintas, puesto que aquí ganaron las elecciones, pero cuando el centro, la raíz, la madre, se tambalea, hay que tener muchísimo cuidado porque todo puede ir al traste al faltar esa fortaleza. Peor que eso, sin embargo, es practicar políticas conservadoras, cuando el momento histórico requiere lo contrario: valentía, apuesta, riesgo. Da la impresión de que en el PSOE andaluz, arrastrados por el temor conservador, nadie está dispuesto a que pase nada nuevo. De momento sólo ofrece noticias de discrepancias internas que estarían muy bien si lo fueran por discusión de ideas, pero no es el caso y observarlo no resulta estimularte.

Es posible que desde la oposición haya interés, que lo hay, en destacar los problemas del PSOE porque de esa manera se pone el foco sobre su debilidad y se aumenta la sensación de necesidad de un relevo en el poder. Es posible que en el Partido Popular andaluz las circunstancias del PSOE nacional y la fortaleza del PP nacional les hagan sentirse fuertes y que no sea tan cierta como aparenta su vitalidad.

Lo cierto, sin embargo, es que la aparenta, que Teófila Martínez no desaprovecha la ocasión de estar, proponer, criticar, aparecer continuamente, de manera que su figura crece, a fuerza de insistir. El PSOE andaluz debe saberlo, reconocerlo y reaccionar. Por todos los votantes que le dieron de nuevo su confianza y por si piensa que puede volver a ilusionar a más.

Mª ESPERANZA SÁNCHEZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de mayo de 2000