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Ortiz de Guinea resume su trayectoria en una treintena de retratos

A Javier Ortiz de Guinea (Vitoria, 1946) se le puede considerar cronista de una época. Ha prestado sus manos, su ojo clínico, para retratar la política y la sociedad vasca de los últimos años a través de sus personajes. El ex lehendakari José Antonio Ardanza, el ciclista Miguel Indurain o el compositor Carmelo Bernaola, entre otros, han pasado por el tamiz de sus pinceles. La sala de Kutxa en el Boulevard de San Sebastián reúne estos fondos dispersos y muestra hasta el jueves una treintena de retratos que resumen la trayectoria del pintor.Ortiz de Guinea no ha vivido exclusivamente de este oficio. Hasta hace dos años trabajó como director de arte en la empresa Fournier de Vitoria y retrataba a los suyos en sus ratos libres. Fue un premio filatélico lo que extendió su fama y motivó que recibiera su primer encargo oficial.

"¿Hasta qué punto tiene sentido el retrato en la era de la imagen?" "No es lo mismo", responde. "En la fotografía se pierden los detalles. El retrato es además relativamente creativo", apunta. El pintor vivifica la pose de los personajes; pasa dos días con ellos, les conoce, dibuja sus rasgos, les fotografía y es entonces cuando se sienta ante el lienzo en blanco. "Sólo así se consigue sacar todo el partido de la vida, de los ojos, de los gestos", afirma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de mayo de 2000