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Tribuna:

Urgencia y espera

Recién llegado a la Consejería de Salud, a su titular, Francisco Vallejo, le ha pillado, como a la ministra Celia Villalobos, un problema viejo, por tanto del que no son responsables pero al que ya, desde que se han comprometido con su cargo, sí tienen obligación de encontrar solución, porque cuando un político acepta un cargo sabe que al tomar posesión de él lo hace también de todos los problemas pendientes de solución. Las listas de espera son un problema que busca solución. La ministra propone abrir los quirófanos por la tarde y el consejero propone ampliar una hora o dos más el turno de los cirujanos, pero asegura que para ir al fondo del problema hay que empezar por aclarar el concepto de "lista de espera" y no amontonarse con las cifras sin dejar dicho a qué circunstancia responde cada persona en lista de espera. Según datos oficiales, en Andalucía se realizan al año 400.000 intervenciones, de las que 41.000, es decir el 21%, quedan en lista de espera. Pero, según Vallejo, "en la lista están casos que pueden ser sencillamente técnicos, como el niño recién nacido al que el médico recomienda que se opere de fimosis a los tres años, o quien no quiere operarse aún". De ser cierto lo que dice el consejero, la alarma sobre el mal funcionamiento de las listas habría que enmarcarla convenientemente. Vallejo propone que más que hablar de listas de espera se aborde el problema del tiempo de espera para un asunto grave. Si una persona está gravemente enferma y necesita una operación urgente, y se la somete a la tortura de guardar cola en una lista de espera, sin duda el sistema adolece de una carencia gravísima que debe abordar urgentemente. Pero en todo caso, si esa persona grave y un niño que debe esperar a hacerse mayorcito para operarse de fimosis están en la misma lista y alguien politiza esa lista y la utiliza en beneficio de algún oculto interés, entonces el consejero Vallejo tiene razón en que hay que empezar a distinguir. Pero más que eso, si hay sospecha de que, como dice el consejero, hay quienes "sacan provecho de las listas de espera", su obligación es atajar esa práctica en defensa del sistema público de salud que iguala a todos los ciudadanos y es, por tanto, el más justo y el mejor.Mª ESPERANZA SÁNCHEZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000