Los primeros movimientos en el terreno de cimentación del Palacio de los Deportes de Málaga se detectaron ya en el mes de junio del año pasado, dos meses antes de su inauguración, según consta en los informes técnicos sobre las deformaciones y los trabajos de rehabilitación que han sido necesarios y que ayer fueron aprobados por el consejo de la Gerencia Municipal de Urbanismo. La deformidad del terreno, que no fue analizada en el proyecto, fue el origen último de los desperfectos que obligaron a cerrar el palacio 18 días después de su apertura.
Según el informe del Instituto Técnico de Materiales y Construcciones (Intemac) "los movimientos empezaron a manifestarse a partir del mes de junio", fecha en la que se terminaron los rellenos en la zona perimetral del pabellón para subir la cota cinco metros de altura. Todos los informes técnicos sostienen que el peso de estos rellenos provocó los movimientos en el subsuelo, compuesto por varias capas heterogéneas de arcilla que lo hacen muy fácilmente deformable. Esta circunstancia, sin embargo, no fue considerada en el proyecto inicial, según han constatado los tres institutos que han estudiado las deformaciones. Los informes aseguran que el terraplén, que ahora ha sido eliminado, supuso una carga adicional sobre el terreno de 10 toneladas por metro cuadrado aproximadamente, lo que, según Intemac, provocó "importantes movimientos verticales y horizontales en el terreno de cimentación". Según este instituto, el efecto de los asientos debía haber sido evaluado en el proyecto para evaluar si era admisible el sistema de cimentación por pilotes, ya que, debido a las características del terreno, algunos de ellos quedaron flotantes al existir bajo sus puntas capas bastante deformables.
Ya en junio de 1999 también Cemosa advirtió de que la calidad de las tierras usadas en los rellenos no era la adecuada, y la constructora, Ferrovial, optó por usar otro material y dar sólo tratamiento de rulo a la compactación, evitando las vibraciones. El Palacio de los Deportes se inauguró el 4 de septiembre y antes de ser clausurado 18 días después fue escenario de dos partidos de baloncesto a cada uno de los cuales asistieron 8.500 espectadores. La aparición de grietas y la rotura de algunas barras de la malla de la cubierta hizo que el Ayuntamiento decretara el cierre, medida que fue "prudente, necesaria y acertada", según el Instituto de la Construcción Eduardo Torroja, que sostiene que "en aquella situación el pabellón no era apto para entrar en servicio".
Las pruebas de carga realizadas en los últimos meses han permitido comprobar, según los informes, que no era necesario actuar sobre los pilotes de cimentación y que la retirada de los rellenos, la sustitución de algunos elementos de la cubierta, que fue sostenida en torres de apeo como medida de urgencia cuando se detectaron las deformaciones, y la construcción de un zuncho rodeando la estructura superior del edificio han sido medidas suficientes.
No obstante, el informe de Cemosa si advierte de que podrían producirse nuevos movimientos en el subsuelo en caso de un descenso del nivel freático por una situación de sequía prolongada. El Palacio será sometido a partir de ahora a un plan de seguridad y vigilancia permanente para evaluar los resultados de las obras de reparación.
Éstas fueron aprobadas ayer por la Gerencia Municipal de Urbanismo en una sesión en la que el alcalde, Francisco de la Torre, aseguró que con las obras de reparación, el palacio es "aún mejor que el que se proyectó en principio". De la Torre reiteró que todos los informes técnicos avalan la seguridad del recinto e insistió en que debe ser la empresa constructora la que corra con todos los gastos de reparación.
Sobre esta cuestión, el portavoz del PSOE, Francisco Oliva, consideró "falsa" la cuantía dada por Ferrovial, 724 millones de pesetas, ya que ha incluido capítulos como gastos generales (68 millones), beneficio industrial (31 millones) e IVA (99 millones), a los que lógicamente no va a hacer frente y pidió un estudio de los gastos reales de la reparación. También lamentó el portavoz del PSOE que no haya seguridad de que el suelo no va a volver a moverse y aseguró que lo que se ha hecho es procurar que si lo hace no haya daños.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000