La consejera de Cultura, Carmen Calvo, eludió ayer pronunciarse sobre la polémica ampliación del cementerio granadino por la Dehesa del Generalife, prevista por el Ayuntamiento de Granada en el Plan Generalde Ordenación Urbana (PGOU), pese a los dictámenes contrarios de la Comisión provincial del patrimonio, la Comisión Técnica de la Alhambra y la Unesco. Calvo se remitió a la decisión que adopten en su momento los expertos."Afortunadamente no tengo opinión pública". Así de escueta fue la consejera a pesar de que su propio departamento ha rechazado en dos ocasiones la solicitud del municipio granadino para ampliar el cementerio dentro del recinto de la Alhambra. "La gestión de la Alhambra y de todo el patrimonio", puntualizó, "debe ser cualificada y corresponde a los expertos".
La consejera, que asistió ayer en Granada a la toma de posesión de su nuevo delegado, José Antonio Montilla, añadió que tiene una opinión personal sobre la controversia pero que aceptará lo que decida la Comisión Técnica de la Alhambra. Dicha comisión ya emitió un dictamen negativo el 18 de febrero de 1999 a petición de la empresa municipal de cementerios.
La propia Junta, a través del ex director de Instituciones del Parimonio Histórico, Reynaldo Ferández Manzano, negoció infructuosamente con el Ayuntamiento una alternativa, en concreto la construcción de un nuevo cementerio en una finca del barrio de El Fargue propiedad municipal. El Ayuntamiento alegó de que no disponía de los 1.000 millones de pesetas que costaría el nuevo camposanto.
Precisamente Reynaldo Fernández Manzano, después de abandonar su puesto en la Consejería de Cultura, se incorporó en el último pleno al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Granada para sustituir a María José Lopez. A Fernández Manzano le ha sido encomendada el área de Juvetud y Patrimonio, y es uno de los pilares principales sobre los que el alcalde, José Moratalla, ha construido su nueva estrategia de gobierno.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000