El ex secretario de Organización de Convergència Democràtica, Felip Puig, criticó ayer la organización de corrientes internas en el seno de su formación porque, a su juicio, "hacen un flaco favor a la imagen de coherencia y cohesión" del partido. Puig mostró su rechazo a la constitución de plataformas internas que buscan incidir en el debate precongresual del partido, cuyo cónclave se celebrará en noviembre. Entre estas entidades destacan Catalanisme i Progrés, que agrupa al sector moderado y liberal del partido, y el grupo Sinapsi, formado básicamente por ex dirigentes de las juventudes que propugnan un acercamiento hacia los independentistas de Esquerra Republicana (ERC).El consejero de Medio Ambiente admitió que su formación política atraviesa actualmente un momento "políticamente complejo" porque el nacionalismo catalán se encuentra "ante un españolismo que no es tan arcaico, sino más europeo y sólido". A pesar de que tradicionalmente se ha inscrito en el sector más nacionalista de Convergència, Puig se mostró partidario de "reforzar a CDC como partido de centro, con un nacionalismo integrador que busca la cohesión social y nacional y que mantiene una actitud sin complejos, que sabe pactar y dialogar".
En opinión del consejero, CDC debe pasar de la "actitud de resistencia" que ha definido al nacionalismo catalán en los últimos 300 años a una "posición positiva para lograr el reconocimiento de la plurinacionalidad y el pluralismo existente en España". "Hemos de encontrar una estrategia política que no caiga en un radicalismo absurdo", añadió.
No obstante, el ex hombre fuerte de la organización de CDC, descarta que la coalición nacionalista forme parte del Gobierno de España en un futuro próximo. "Estar en un Gobierno en Madrid tiene que implicar el reconocimiento del agravio histórico y asumir que hay que hacer justicia", aseguró.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000