En la última década, Holanda se ha convertido en el centro hegemónico de la arquitectura de vanguardia. A esta hegemonía han contribuido por igual la geografía de un país que casi se ha convertido en una gran área metropolitana, una política modélica en Europa, de promoción de la nueva arquitectura, y la influencia de la obra teórica y construida de Rem Koolhaas. La concesión al arquitecto de Rotterdam del último Premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura, no ha hecho más que consagrar institucionalmente esa realidad.Como ya hiciera el año pasado con Suiza, el otro gran foco de influencia arquitectónica, la Fundación Mies van der Rohe ha organizado un ciclo de conferencias en el que tres emergentes proyectistas de los Países Bajos presentan un panorama de su obra y de sus ideas. Los participantes son Adrian Geuze, que abrió ayer la serie de conferencias a las 21.00 horas en el Pabellón Mies van der Rohe de Montjuïc, Ben van Berkel y Willen Jan Neutelings, que intervendrán, respectivamente, hoy y mañana, en el mismo lugar y a la misma hora.
El paisajismo, el urbanismo y la importancia de la teoría podrían ser tres de las claves comunes a estos arquitectos, que, pese a su juventud, ya han conseguido sacar sus renovadores proyectos de las páginas de las revistas especializadas para hacerlos realidad en tres dimensiones. Así, Willem Jan Neuteings ha construido el Complex Minaert en Utrecht y Ben van Berkel es autor del puente Erasmus de Rotterdam. También Adriaan Geuze ha desarrollado diversos trabajos en espacios públicos y de arquitectura del paisaje en esta ciudad, aunque tal vez su proyecto más conocido sea el Teleport de Amsterdam.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000