La próxima edición del Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid no ofrecerá ningún concierto de música clásica y tendrá un carácter "muy festivo, con mucha danza, teatro y variedad, y pocas comeduras de coco, aunque los espectadores que las demandan también las tendrán", afirmó ayer su director, Ariel Goldemberg. La programación se presentará el 20 de julio, pero Goldemberg adelantó las líneas generales en la Comisión de Cultura de la Asamblea. Goldemberg señaló que la cantidad de espectáculos será menor a fin de que "la prensa pueda cubrir mejor las actividades" y que la intención será "atraer al público joven". El director del festival explicó que su decisión de eliminar la música clásica se debe a "la saturación de oferta que hay en Madrid de este tipo de conciertos", y dijo que "sí habrá espectáculos de música contemporánea". Afirmó que el proyecto de la Consejería de Cultura de construir un nuevo teatro de grandes dimensiones "va a ser muy bienvenido" y se quejó además de que "quizá por falta de coordinación o de voluntad entre las distintas administraciones, a veces no podamos utilizar infraestructuras municipales y nacionales para un festival que existe desde hace 17 años", aunque aseguró que ya ha comenzado a actuar para "desbloquear esta situación".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000