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La espalda frena a Óscar Freire

El campeón del mundo de ciclismo regresa lesionado de Estados Unidos

La aventura marchaba bien, alegre y divertida. Todo un viaje de descubrimiento. Iban a ser cuatro o cinco carreras en Estados Unidos, por Philadelphia y alrededores. El corazón de Pennsilvania, el condado de Lancaster, territorio Amish, carretas tiradas por bueyes y todo eso. Entrenamientos en la capital. "Esto es total. Vamos por carriles-bici y parques, que están llenos de gente, así que nos toca todo el tiempo esquivar a despistados. Esto es otro mundo", decía el ciclista cántabro hace una semana. "Jo, y hemos pasado por delante de las escaleras que salían en Rocky, por donde corría Stallone, y aquí es lo mismo, un montón de zumbados imitándole".En Pensilvania y Delaware, Freire corrió tres carreras. Quedó octavo en una, espectacular, que parecía de aficionados. "Fue total. Había cientos de miles de espectadores en el circuito. Y la presentación, como las que se ven en la tele de la NBA. Y con el dorsal número 1, el campeón del mundo... Muy bonito, pero poco nivel. Muchas escapadas, mucho ánimo, pero poco más. Pero no está mal la cosa, lo único es que me duele un poco la espalda".

De las cinco carreras previstas, Freire sólo participó en tres. Y sin más gloria ni ánimos. Ayer regresó a España.

El Óscar Freire que, preocupado, serio, respondía ayer por teléfono desde su Torrelavega no se parecía en nada al ciclista alegre y jovial que hace 10 días emprendía la aventura del descubrimiento de Estados Unidos. "Fui perfectamente a Estados Unidos y vuelvo lesionado", dice. "Otra vez la pierna, la parte superior del gemelo izquierdo, como cuando la Milán-San Remo. Sí, claro, estoy preocupado, porque no sé, nadie sabe, exactamente cuál es el problema, de dónde nace. Seguro que del sobreesfuerzo no porque estos días hemos corrido despacio y los primeros días no pasé de los 60 kilómetros. Puede ser de la espalda, que me han visto una inflamación en la parte superior del glúteo. Puede ser debida a una mala postura, pero esa mala postura puede ser debida a un problema vertebral. Creo que sí, que puede ser eso, que de ahí me irradie, pero el caso es que cuando forzaba un poco en las carreras se me recargaba toda la pierna. Y ya es la segunda vez".

Así está la cosa. Óscar Freire, el sorprendente campeón del mundo, había logrado, con una espléndida primera parte de la temporada (seis victorias entre el 6 de febrero y el 15 de abril), que la recurrente maldición del arcoiris (la mala suerte que persigue a los campeones del mundo) se quedara en historia; y ahora sucumbe, víctima de males inexplicados. "Ya en Santander, antes de irme a Estados Unidos, me hice una resonancia en la espalda. Ahora llamaré a Milán a Aldo Sassi [el jefe médico de su equipo, el Mapei] para ir a ver a Massimo Testa, el médico, o a otro especialista, el doctor Migliore. Me quieren bien y estoy seguro de que no pararán hasta dar con mi problema".

La lesión, algo es algo, coincide al menos con un peirodo en el que Freire tenía previsto competir poco. La única competición importante que dejará de disputar, probablemente, es la Volta a Catalunya (del 15 al 22 de junio), aparte del campeonato nacional (24 de junio). "Es así, pero no volveré a correr hasta que no esté bien del todo. Es más importante que me encuentren el origen de mis males que la posibilidad de obtener triunfos estando mal".

Dado que no corre el Tour, el meollo de la temporada no llegará para Freire hasta septiembre, con su debut en la Vuelta y los Juegos de Sydney, y octubre, con su defensa del Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000