Los 287 delegados que acudirán al congreso del PSOE de julio en representación de los 121.000 militantes andaluces, la tercera parte del partido, constituyen la prioridad de los aspirantes a la secretaría general. Rosa Díez y José Luis Rodríguez Zapatero comienzan esta semana su pugna por Andalucía, en un intento de convencer a esos afiliados determinantes de que sus proyectos son lo mejor para el PSOE y la sociedad.
En esta semana en la que las agrupaciones locales celebran sus asambleas, eligen delegados para los congresos regionales de final de mes y discuten las enmiendas a la ponencia-marco, los candidatos imprimirán un cierto giro a sus estrategias.El parlamentario leonés José Luis Rodríguez Zapatero, sin embargo, todavía no ha comunicado su candidatura a la secretaría general, aunque se comporta como si ya fuera aspirante: reuniones con los dirigentes locales y regionales, encuentros con militantes y conferencias de prensa en las federaciones que visita. Hoy estará en Cádiz, mañana en Málaga y, por la noche, en un acto público en Granada. Terminará esta primera vuelta andaluza en Sevilla.
El líder de Nueva Vía también apuesta por lo nuevo y así proclamará esta semana por Andalucía la necesidad "del cambio frente al inmovilismo", cuestión que se refleja en las enmiendas a la ponencia marco del congreso, que ya circulan entre sus partidarios por todas las federaciones territoriales del PSOE.
Por su parte, la vasca Rosa Díez, presidenta de los eurodiputados del PSOE, tendrá distintos encuentros en localidades gaditanas entre el miércoles y el jueves, y volverá la semana siguiente a Málaga. Y se presentará como la más capacitada para representar a la "totalidad" del partido y sus familias.
Díez y sus colaboradores quieren sentar la tesis de que los demás candidatos "han renunciado a representar a la mayoría del partido" al situarse "a la izquierda o en el centro-derecha", en referencia a Matilde Fernández, situada como cabeza visible del socialismo "más clásico", y en comparación con "los demás", a los que colocan en posiciones más conservadores: José Bono y Rodríguez Zapatero.
Los partidarios de Rosa Díez destacaron que defenderá en estos días ante los militantes su capacidad "de integrar en un proyecto único a todos los sectores del PSOE, desde el ala izquierda a las posiciones más moderadas", al tiempo que calificará su proyecto de "campaña contra el cainismo".
La candidata guerrista, Matilde Fernández, por su parte, matizó ayer su ofrecimiento de reservar "dos sillas libres" siempre en su Ejecutiva para los líderes de UGT y CCOO. Fernández explicó que no se refería a ofrecerles dos puestos sino a invitarles a dar su opinión en distintos asuntos políticos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000