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ETA VUELVE A MATAR

Aznar e Ibarretxe abrieron juntos en Durango la multitudinaria manifestación contra ETA

El presidente del Gobierno, José María Aznar, y el del Ejecutivo vasco, Juan José Ibarretxe se encontraron ayer en Durango. A pesar del clima de incomunicación entre ambas administraciones, los dos sujetaron codo con codo la pancarta que abría la multitudinaria manifestación contra el asesinato a manos de ETA del edil del PP Jesús María Pedrosa. Los ciudadanos guardaron un minuto de silencio al paso por el lugar en el que Pedrosa cayó el domingo tras recibir un disparo en la cabeza. "Exigimos la paz sin condiciones", pidió tras el acto el joven concejal del PP en Durango Juan José Villafranca.

Si las manifestaciones que sucedieron a los asesinatos del portavoz socialista Fernando Buesa y del miembro del Foro Ermua José Luis López de Lacalle fueron un ejemplo más de la división y enfrentamiento de los partidos, ayer el PNV y el PP mantuvieron las formas. Y los ciudadanos lo agradecieron con aplausos. Los miembros del Ejecutivo vasco, con su lehendakari al frente salieron retrasados de la Iglesia de Santa María de Durango, donde se celebraron los funerales. A pesar de lo ellos, la cabeza de la manifestación, en la que iba el presidente del Gobierno, José María Aznar, esperó a que avanzaran hasta su altura. Cientos de ciudadanos aplaudieron el gesto del jefe del Ejecutivo central y la incorporación del Gabinete de Ibarretxe, que a partir de ese momento compartió la pancarta con Aznar, la presidenta del Congreso Luisa Fernanda Rudi, el presidente de los populares vascos, Carlos Iturgaiz, el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja y el secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo.

Tras ellos, decenas de miles de ciudadanos convirtieron las calles de Durango en una reivindicación masiva en contra del fascismo y la violencia de ETA. Un acto de solidaridad que finalizó con las palabras de un compañero del edil asesinado, el concejal del PP de Durango Juan José Villafranca, de 27 años. En medio del dolor y la conmoción de los presentes, Villafranca exigió a ETA que respete la voluntad de los vascos de convivir en libertad. "Nos comprometemos a luchar por el pleno ejercicio de las libertades, amenazadas por la actividad de ETA", dijo a los presentes. "Exigimos la paz sin condiciones como un derecho irrenunciable de los vascos", concluyó, en medio de los aplausos de los presentes.

En todo el País Vasco

Las palabras del compañero de Pedrosa fueron el colofón a una jornada reivindicativa en todo Euskadi y Navarra. Miles de ciudadanos salieron a la calle para repudiar el atentado y para exigir a ETA su disolución.

La más emotiva de estas concentraciones se produjo al mediodía en la localidad vizcaína de Durango. La presidieron la viuda y las dos hijas del concejal asesinado y a ella asistieron varios cientos de personas. El acto comenzó a las doce del mediodía y tuvo una duración de cinco minutos, de acuerdo con el llamamiento hecho por la Federación Española de Municipios y Provincias, y no de 15, como había convocado el lehendakari.

Las manifestaciones más numerosas se produjeron en las capitales. En Vitoria hubo concentraciones frente al Gobierno vasco, donde unos 500 funcionarios respaldaron al lehendakari y sus consejeros; frente al Parlamento autonómico, en la que participó el presidente de la Cámara Juan María Atutxa junto al ex lehendakari José Antonio Ardanza y varios portavoces parlamentarios; y en la plaza de Correos. En esta última concentración participaron el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso y el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, además de cientos de vitorianos que finalizaron la protesta con aplausos.

En San Sebastián, ante el Palacio Foral, dos centenares de personas arroparon al equipo de Gobierno de la Diputación con Román Sudupe a la cabeza. Frente al Ayuntamiento se concentraron el alcalde, el socialista Odón Elorza, concejales de todas las formaciones políticas del consistorio, a excepción de Euskal Herritarrok, y junteros de estas mismas formaciones. Los del PP se quedaron a los cinco minutos de protesta convocados por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), ausentándose de los diez minutos restantes a los que había llamado a movilizarse el lehendakari.

En Bilbao fue el alcalde Iñaki Azkuna el que presidió la concentración junto a varios cientos de ciudadanos. Los portavoces del PP y del PSE-EE, Antonio Basagoiti y Dimas Sañudo, flanquearon al alcalde mientras leía un comunicado de condena del atentado: "Exigimos a ETA y a quienes le apoyan desde la práctica política, el respeto a la voluntad política expresada por los vascos".

Además, miles de ciudadanos se unieron al dolor de la familia convocados por Gesto por la Paz, y bajo el lema Basta ya. En alguno de estos actos se produjeron incidentes. Una treintena de ertzainas tuvo que proteger a unos 20 miembros de Gestoras pro Amnistía ante la avalancha de vitorianos que les gritaban "asesinos" y "libertad". El suceso se produjo al término de una concentración de cerca de 3.000 personas en la Plaza de los Fueros de Vitoria. En San Sebastián, un centenar de simpatizantes de HB fueron desalojados por unos trescientos miembros de Basta Ya de las puertas del Buen Pastor. La Ertzaintza tuvo que separar a los dos grupos sin que se produjeran enfrentamientos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000

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