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Un adolescente en tratamiento psicológico mata a su madre con un cuchillo en Valencia

Un adolescente de 15 años, C. L. Ch., mató ayer por la mañana a su madre con un cuchillo de cocina cuando ambos se encontraban solos en la vivienda familiar de Moncada (Valencia). El adolescente, que asestó 14 puñaladas a la víctima, Ana María, de 47 años, salió luego a la calle con las ropas ensangrentadas y caminó hasta encontrar una patrulla de la Policía Local, a quienes confesó lo que había hecho. El joven, que llevaba varias semanas sin asistir al colegio y recibía tratamiento psicológico, intentó suicidarse el mes pasado, según fuentes policiales.

Los hechos sucedieron sobre las ocho y media, 30 minutos después de que Julián, el padre del presunto asesino y esposo de la víctima, abandonara la casa para ir a su trabajo como profesor en el colegio público de Rocafort. Iban con él en el coche sus dos hijos mayores, de 19 y 17 años, a los que cada mañana acercaba a la Fundación Universitaria San Pablo-CEU de Moncada, en la que estudian y en la que la madre llevaba 30 años trabajando como administrativa.En la casa -un confortable chalé adosado situado en el número 21 de la calle de la Rambleta, una zona residencial de Moncada rodeada de naranjos y a una docena de kilómetros al norte de Valencia- se habían quedado a solas Ana María y su hijo pequeño. Madre e hijo llevaban unos días sin acudir al CEU San Pablo. La mujer estaba de baja y el muchacho -moreno, delgado y de 1,70 metros de estatura- había dejado de asistir recientemente a las clases de tercer curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

Una vecina oyó gritos y pensó que el adolescente estaría jugando con uno de sus hermanos. C. L. Ch. entró en la cocina y, según su propio relato ante la Guardia Civil y la Fiscalía de Menores, empuñó un cuchillo de cocina, sorprendió a su madre por la espalda y la hirió de muerte entre 14 y 16 veces en la espalda y el costado.

Mientras Ana María quedaba tendida en el suelo de la cocina sobre un charco de sangre, el adolescente salió de la casa. Los vecinos que se cruzó en la calle, al ver sus ropas esnsangrentadas, le preguntaron qué le había sucedido. "Nada, que me he caído", les replicó sin inmutarse y prosiguió su camino. Pero no tenía ninguna intención de convertirse en un fugitivo. A escasos metros de allí, en la misma calle de la Rambleta, encontró lo que andaba buscando: una patrulla de la Policía Local de Moncada que estaba regulando el tráfico.

"He matado a mi madre"

Fuentes policiales relataron más tarde que el adolescente se dirigió directamente hacia estos agentes, que se quedaron perplejos al ver al joven ensangrentado. Antes de que le preguntaran, el muchacho les espetó a bocajarro que acababa de matar a su madre.

"No se le veía alterado, estaba tranquilo aunque se notaba que estaba ido", explicó un policía después. Estupefactos, los agentes acompañaron a C. L. Ch. al domicilio familiar. El chaval no tenía llaves de la casa, por lo que una agente de la patrulla rompió una ventana de la planta baja para acceder al interior de la vivienda. Arriba, en la segunda planta, encontraron el cadáver de Ana María. Los policías intentaron auxiliar a la mujer, pero fue en vano. No tenía pulso y su corazón había dejado de latir.

Los agentes, tras coger ropa limpia y efectos personales de C. L. Ch., le llevaron al cuartel de la Guardia Civil, donde pudo cambiarse. El joven no opuso resistencia alguna y volvió a confirmar ante los agentes del instituto armado y miembros de la Policía Judicial de Puçol que había acabado con la vida de su madre a cuchilladas. El padre, que llegó a la casa poco después, se tiró al suelo llorando cuando, tras informarle de lo sucedido, se le impidió el acceso a la vivienda.

A la Guardia Civil le constaba que los problemas psicológicos que padecía C. L. Ch. le habían llevado unas cuatro semanas atrás a protagonizar un intento de suicidio, pero ni los agentes ni sus profesores del colegio, que sabían de su inestabilidad, sospechaban que pudiera agredir a otra persona.

Discusiones recientes

Pese a todo, fuentes próximas al caso aseguran que la relación entre el muchacho y sus padres se había deteriorado mucho en los últimos días. Algunos vecinos aseguran que la noche anterior C. L. CH. ya había discutido acaloradamente con sus progenitores y que su comportamiento era agresivo. Fina, una vecina que vive frente al adosado de esta familia, declaró que el joven "había discutido con su padres por cuestiones de dinero".

Los investigadores creen que los únicos móviles del parricidio fueron el trastorno mental del muchacho y que su relación con la madre se había vuelto más tensa que con el resto de la familia porque pasaba más tiempo con ella, ya que se dedicaba a cuidarlo. El joven pasó ayer mismo a disposición de la Fiscalía de Menores de Valencia, donde, tras tomarle declaración, se ordenó su internamiento en un centro de menores de la Generalitat valenciana.

Con Ana María ascienden a cinco las personas muertas a manos de menores de edad en España en los últimos dos meses, según informa Efe. Entre ellos, el joven de Murcia que el 1 de abril acabó con sus padres y su hermana con una espada de samurai, o las adolescentes de San Fernando (Cádiz) que el 27 de mayo mataron supuestamente a una chica de 16 años. Este es, además, el segundo parricidio cometido en la provincia de Valencia en los últimos seis días.

Administrativa y alumno del mismo colegio

La directora del colegio CEU-San Pablo, Esperanza Velasco, confirmó ayer que el joven que presuntamente mató a su madre en Moncada estaba recibiendo tratamiento psicológico porque "la última temporada presentaba algunos problemas" y llevaba varias semanas sin ir a clase. A pesar de ello, Velasco afirmó que su rendimiento académico era adecuado y que su comportamiento no era agresivo.El departamento de Orientación al Alumno del centro colaboraba estrechamente con los médicos que le atendían desde que hace un mes sufrió una crisis de personalidad e intentó quitarse la vida.

Sin embargo, fuentes del caso insisten en las discusiones acaloradas que el joven mantenía con sus padres, especialmente con su madre.

La conmoción alcanzó por igual a profesores, personal administrativo y alumnos de educación básica, secundaria y carreras universitaria

s. La comunidad educativa del centro privado San Pablo-CEU de Moncada, formada por unos 7.000 alumnos y varios centenares de profesores y personal no docente, amaneció consternada por el suceso porque tanto la víctima como el agresor eran muy conocidos, ya que trabajaban y estudiaban allí, respectivamente, desde hacía varios años.

"Ana María era una de las trabajadoras más antiguas del centro, era compañera nuestra desde hacía casi 30 años", lamentaba ayer otra administrativa del CEU, amiga de la fallecida. "Era muy buena y todos la queríamos mucho".

La sacudida emocional que causó el suceso se extendió fuera de las aulas. "Es un lunes negro para Moncada", sentenció el alcalde, Juan José Medina, y explicó que conocía personalmente a la familia, que era "muy querida" en la población y que participaba en los actos sociales. Aunque la familia apenas llevaba unos años residiendo allí eran muy conocidos. "Me parecían una familia de lo más unida", destacó un vecino, "solían ir a comprar juntos y se les veía contentos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000

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