Alejandro Toledo, de 54 años, líder de Perú Posible, quiere forzar nuevas elecciones en Perú, esta vez "limpias y vigiladas por observadores internacionales". Afirma que en su país "ha prendido una mecha que no se apagará" hasta que Fujimori se vaya, y defiende "globalizar la democracia" porque ésta "no tiene nacionalidad, como los derechos humanos no tienen color".Alejandro Toledo, el líder de la oposición en Perú, que declinó participar el 28 de mayo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales después de denunciarlas por fraudulentas, ha viajado a España a intentar convencer a políticos y empresarios de que apoyar a Fujimori es apostar por la inestabilidad social, política y económica en el país andino. Economista formado en EEUU, Toledo pide "globalizar la democracia" para poner "un rostro humano a la globalización económica".Pregunta. José María Aznar le ha pedido prudencia y moderación, que colabore con Fujimori a restablecer el diálogo.
Respuesta. Yo soy un hombre por definición prudente, pero no claudico en mis convicciones. Creo que hay que ser prudente para no empujar al país hasta la crisis porque sé que esas crisis ahuyentan las inversiones, ponen en riesgo los capitales y frenan el crecimiento de la economía y la generación de empleo, y la pobreza se profundiza. Soy prudente pero no voy a dejar de pedir el rescate de la democracia. Y eso comienza por una nueva elección, transparente, limpia y definida por observadores internacionales.
P. Confía en que le apoye Aznar, pese a que el 26 de mayo dijera que la segunda vuelta era "constitucionalmente correcta".
R. Creo que fue un malentendido. Para mí ya pasó, creo que él ha tenido declaraciones posteriores mucho más contundentes, con más información sobre lo que pasa realmente en Perú.
P. ¿Le pareció dura o de compromiso la reprimenda que Aznar hizo el viernes a su primer ministro, Alberto Bustamante?
R. Yo creo en lo genuino de la declaración. Creo que España puede ser congruente entre su vocación democrática y ejercerla cuando se rompe la institucionalidad en un país en donde España tiene grandes intereses. Es el líder inversionista en Perú y es la puerta del Perú hacia Europa. España ha vivido una transición y yo espero congruencia entre discurso y acciones.
P. Como usted dice, España es el primer inversor extranjero en Perú, y a los inversores lo que menos les gusta es la inestabilidad. Confía en que después de que el presidente de la patronal peruana haya dicho que le parecían legales las elecciones, los empresarios prefieran embarcarse en un nuevo proceso electoral en vez de respaldar a un presidente que ya está elegido.
R. En Perú parecería que algunos empresarios han sido contagiados con el síndrome de Estocolmo. Tengo claro que un inversor español, europeo, peruano, lo que busca es estabilidad jurídica. Creo que a los españoles les interesa un Perú con instituciones democráticas fuertes, que garantice la estabilidad jurídica y que, independientemente de quién sea presidente de la República, existan leyes que mantengan las reglas del juego. Esa estabilidad jurídica la pueden tener con un Gobierno democrático, pero no con una dictadura.
P.Pero, entretanto, la inestabilidad puede ser mayor.
R.Es mayor y va a ser mayor, engendrada por la violencia de Fujimori a imponerse por la fuerza. En este proceso electoral todos los observadores internacionales decidieron irse de Perú porque constataron que había un andamiaje fraudulento tendido y que no existían garantías para una elección.
P.Aznar le dijo a Bustamante que Fujimori debería abrir un diálogo con toda la oposición para restablecer la democracia. ¿Usted participaría?
R.Sí. Pero eso tiene que pasar por unas nuevas eleciones limpias y vigiladas por observadores internacionales.
P.Pero entre sus países vecinos está triunfando la tesis de que estamos ante un asunto interno de Perú y que no hay que inmiscuirse. Y la OEA [Organización de Estados Americanos], por esto, no acaba de tomar una decisión para imponer sanciones a Perú, pese al impulso en este sentido de EEUU.
R.Los países democráticos no pueden ser caprichosamente selectivos. Vivimos en un mundo global, competitivo, pero así como se han globalizado las finanzas, el comercio, la economía, usted no puede ser caprichosamente global y decir que no se globaliza la democracia, pues eso es un asunto interno. La democracia no tiene nacionalidad, como los derechos humanos no tienen color.
P.¿No teme que la alternativa de que EEUU sí adopte sanciones unilaterales pueda verse en la región como la omnipresente tutela de Washington sobre el Cono Sur?
R.México, Brasil, Argentina, Chile dicen: "Oiga tenemos que ser competitivos, tenemos que hacer un bloque comercial". No pueden decir, cuando se trata de la democracia: "Usted no venga". Yo soy un rebelde con causa sobre la democracia. No podemos olvidar que vivimos en un mundo global, competitivo, y espero que le pongamos un rostro humano a la competitividad.
P.Usted sabe que las opiniones públicas, en este mundo globalizado, se cansan muy pronto. ¿Ve posible mantener la atención de la opinón pública internacional sobre Perú de aquí al 28 de julio, cuando tiene previsto jurar el cargo Fujimori?
R.La reacción internacional va a depender mucho de cuánta actividad nacional hacemos nosotros, y yo tengo la decisión de, apenas baje del avión, continuar con mis mítines a lo largo y ancho de Perú. Allí hay una mecha prendida y no se va a apagar hasta que Fujimori caiga.
P.Dijo usted el viernes que los peruanos no van a permitirle a Fujimori jurar el cargo. Que hay 16 millones de peruanos dispuestos a enfrentarse a los tanques. ¿Por cuánto tiempo?
R.Sé que los tanques tienen su fuerza. Usted podrá sacar los tanques a la calle pero no podrá silenciar la voluntad de un pueblo que decidió rescatar la democracia. Tendrán que llevarse por delante a 16 millones de peruanos que están contra Fujimori.
P.Suponga que, pese a todo, el 28 de julio Fujimori jura como presidente, ¿cuáles son sus planes como oposición para los próximos cinco años?
R.No, yo no contemplo esa hipótesis. Pero asuma usted ese escenario de que Fujimori jura el cargo. Si se impone será una dictadura sin legitimidad nacional ni internacional: ¡estará muerto!
P.¿Cree que las dictaduras aceptan tener una oposición tenaz, como la que usted quiere protagonizar, sin ahogarla?
R.Puede intentarlo, pero afortunadamente esta globalización que aterriza con la cibernética, esta cultura CNN, de Internet, que hace que hoy día se sepa lo que acontece en el último rincón del mundo inmediatamente, no dejará esconder las mañas dañinas de la dictadura. Podrá tratar de silenciarnos como tiene, por ejemplo, capturadas a todas las televisiones de señal abierta, pero no podrá cerrarnos las calles, no podrá silenciar la voz de la gente que quiere la democracia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000