Es su trabajo más reciente, realizado con vistas a la exposición y al espacio que iba a acogerla. La galería bilbaína Amasté (Juan de Ajuriaguerra, 18) acoge desde ayer las obras de la joven artista alemana Susanne Wehmer (Bad Urach, Alemania, 1973). Un gran cuadro, de más de siete metros de largo por casi tres de alto, preside la muestra hiperrealista de una artista que recoge de la publicidad las imágenes para su trabajo. La exposición, bajo el título de Aires contemporáneos, estará abierta hasta el 30 de junio.
Susanne Wehmer llegó a Bilbao por primera vez en 1997 para estudiar Bellas Artes con una beca Erasmus. Estuvo cuatro meses. Tras finalizar su carrera en la Escuela de Bellas Artes de París, ha regresado a una ciudad en la que confiesa sentirse tan a gusto como en la suya propia. Esta vez, sin embargo, ninguna beca le costeará su vida bilbaína. "Me han cedido un espacio en Bilbaoarte para todo el año, así que por lo menos estaré aquí ese tiempo", dice. Hasta ahora ha vivido de algunas ganancias de concursos de pintura, pero se teme que en septiembre tendrá que empezar a buscar trabajo. "Prefiero trabajar en otra cosa que pintar florecitas para vender. Hacer cuadros para vender es como hacer papel de váter", afirma rotunda.Desde ayer, la galería Amasté le ha ofrecido un escaparate para su trabajo, cuadros hiperrealistas que representan figuras que pertenecen al imaginario contemporáneo. Y es que Susanne Wehmer se ha basado en la publicidad para sus creaciones. "Son puramente imágenes comerciales. Es la foto copiada tal como era", explica la artista. "Del hiperrealismo me interesa la ambigüedad y la relación que tiene con la fotografía. Cómo interactúa con la fotografía y con el concepto de realidad que implica la imagen fotográfica. Las imágenes publicitarias están tan presentes en el mundo de hoy que están transformando el concepto que la gente tiene de la realidad". Estos cuadros están realizados en óleo o acrílico sobre distintos materiales plásticos. "Utilizo una capa de óleo muy fina para que pueda trabajarse sobre el plástico", comenta.
"Lo que muestro en Amasté está en la línea de mi trabajo actual, pero las obras han sido pensadas expresamente para esta exposición", explica Wehmer. De hecho, una de las piezas es un gran mural, que ocupa "toda una pared de la galería, de 2,70 por 7,20 metros". Para este cuadro, Wehmer ha elegido un soporte de tiras de ironfix que "se posan en la pared a modo de un papel pintado". En total son cinco las obras que se presentan en la galería, con la particularidad de que unas son copias idénticas de las otras. "Debajo del cuadro he colgado una balda en la que hay ejemplares del mismo cuadro exactamente iguales. Como se suele hacer con una serigrafía, pero estas son obras originales".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000