Benito Lertxundi protagonizará el próximo sábado la única actuación que ofrecerá un artista vasco dentro de la programación de primavera del Kursaal, que finalizará el 20 de julio con el concierto de Barbara Hendricks & The Moses Hogan Singers. El cantautor, uno de los pilares de la canción vasca, se subirá al escenario del auditorio para brindar al público sus últimos trabajos. Lertxundi lleva más de 25 años en activo y aún persiste en las mismas claves que le hicieron subirse a un escenario. El cantante, que se ha mantenido al margen de las modas, sigue profundizando en la música tradicional. "Su atracción por los sonidos de inspiración celta", dicen los programadores, "le conduce a recrearse en hermosas melodías y en canciones siempre actuales y eternamente vivas".
El movimiento Ez Dok Hamairu, creado en 1965 por los hermanos Artze, Mikel Laboa y Xabier Lete entre otros, dejó una profunda huella en Lertxundi, aunque se disolvió en 1972. El cantautor publicó un año antes una recopilación de sus primeros singles, canciones de amor y lucha, temas populares interpretados con la única ayuda de la guitarra y otras piezas propias. Pero su primer disco como tal, Oro laño mee batek, no llegó hasta 1974, un año memorable para la música vasca, porque muchas de aquellas canciones han perdurado en la memoria colectiva.
Benito Lertxundi, que plasmó lo espiritual en Eta maita herria, üken dezadan plazerra e introdujo la presencia de Bretaña y el mundo celta en Zuberoa/Askatasunean, no ha causado grandes sobresaltos a sus incondicionales. En trabajos posteriores también profundizó en la música tradicional, aunque siempre con matices. Después de Hitaz Oroit (1996) ofreció un concierto con la Orquesta Sinfónica de Euskadi que fraguó en Auhen sinfonikoa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000