ueva YorkENVIADA ESPECIALEl secretario general de la ONU, Kofi Annan, aseguró ayer que sin duda las mujeres han progresado desde la cumbre de Pekín de 1995, pero señaló dos importantes problemas: el sida y, sobre todo, la trata de mujeres, la nueva plaga relacionada con la mundializacion y el libre mercado. Los 189 Estados miembros hacen balance esta semana de los avances de la mujer.
La primera jornada de la reunión Mujeres 2000 en la sede de la ONU tuvo ribetes festivos. Tras la inauguración, el secretario general Kofi Annan acudió al escenario montado al aire libre por las ONG y reclamó su participación, en un gesto impensable en sus antecesores en el cargo. De hecho, Annan fue recibido como un héroe y presentado como el hombre que ha hecho posible la mayor representación femenina en los altos cargos de la ONU.Como prueba palpable, rodeaban a Annan siete de estos altos cargos, entre ellas Angela E.V.King, su asistente para asuntos de género; Mary-Louise Kearny, secretaria de educacion, o Mary Robinson, alta comisionada para derechos humanos. Incluso la reina Nur de Jordania participó en el acto.
Entre los progresos desde 1995 contabiliza la ONU que muchos países hayan legislado contra de la violencia doméstica; que los tribunales internacionales persigan la violencia sexual en los conflictos armados como crímenes de guerra; y que cada vez haya más mujeres con acceso a la educación, a la salud y a la planificación familiar. Pero Annan señaló los nuevos peligros: el sida, con un número creciente de mujeres afectadas ("hay países de África donde el 40% de las embarazadas están infectadas") y el tráfico de mujeres, trágica consecuencia de la mundializacion, sobre la que también se expresó ayer la candidata a senadora y primera dama de EEUU, Hillary Rodham Clinton.
El mensaje unánime es que queda mucho por hacer. Se indica que sólo 14 países tienen en sus parlamentos una representación femenina que supera el 25% y que sólo hay siete mujeres jefe de Estado. De los 110 millones de niños sin escolarizar, las dos terceras partes son niñas. Pero para Annan parece claro, tras Pekín, que "no hay estrategia de desarrollo posible sin igualdad" y que "cuando las mujeres se emancipan todos salimos ganando".
Tras el escenario hay miles de negociadores intentando consensuar un documento que, según algunos observadores, va peligrosamente lento. Como es habitual, los asuntos relativos a la salud reproductiva y a la familia suscitan los recelos de los países fundamentalistas. El G-77, formado por los países en desarrollo, frena este documento, confirmaba ayer la secretaria general de Asuntos Sociales de España, Concepcion Dancausa, quien también comentó la alta participación española en la reunión, con un nímero de ONG (38) mayor incluso a la representación estadounidense. Las ONG mundiales coincidieron el sábado en que ningún gobierno cumple los acuerdos de Pekín.
"Venceremos"
Con el cántico "Venceremos" y todos los presentes (no menos de 500 personas) en pie, terminó la emocionante alocución de Hillary Rodham Clinton en este primer día de reunión extraordinaria Mujeres 2000. La candidata a senadora de EE UU, fiel a las cumbres organizadas por la ONU sobre la mujer y el desarrollo social, intervino en uno de los foros de debate sobre microcréditos y los resultados que este sistema está obteniendo entre las mujeres de todo el mundo.
La esposa del presidente de EE UU relató cómo durante estos años ha escuchado las voces de la mujeres de Irlanda, que tanto han hecho por la paz, la de las mujeres de Indonesia, de El Salvador, de Guatemala o Suráfrica y pasó a pormenorizar los dramas que viven las mujeres en este final del milenio: "Mientras haya en mi propio país un pago desigual por el mismo trabajo todavía queda mucho por hacer. Mientras haya niñas en el mundo que son rociadas de gasolina y quemadas por aportar una dote demasiada pequeña al matrimonio, todavía queda mucho por hacer. Mientras haya niñas a las que se les ahoga sólo por ser niñas, mientras se niegue el derecho al aborto y a la planificación familiar a las mujeres, mientras las mujeres y las niñas sean víctimas de la guerra y haya millones de refugiadas, mientras las niñas y mujeres sean utilizadas como esclavas sexuales, todavía queda mucho por hacer..."
Al referirse al tráfico de mujeres, añadió: "Éste es el trágico producto de la mundialización. Hay que intentar que la mundialización sea beneficiosa para todos, no el sistema de marginar a las personas".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000