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Rescatado del infierno

El adolescente israelí Adi Sharón, de 12 años, se recupera en un hospital de Tel Aviv de los serios daños físicos y psicológicos que le causaron los nueve meses que ha permanecido en manos de una banda de rebeldes chechenos en Rusia. Adi, que regresó a Israel a última hora de la tarde del pasado domingo, fue secuestrado durante una visita que efectuó a su padre, Yosi Sharón, en Moscú. Los secuestradores exigían ocho millones de dólares (unos 1.400 millones de pesetas).Cuando, a las siete de la tarde, se abrió la portezuela del avión que lo traía de Moscú, Adi pudo finalmente respirar hondo: la pesadilla había terminado.

El joven llegó al aeropuerto internacional Ben Gurión, próximo a Tel Aviv, en compañía de su padre, un industrial nacido en Rusia y nacionalizado israelí, y del ministro ruso del Interior, Vladímir Rushailo, cuya visita a Israel estaba prevista de antemano.

Durante los más de nueve meses plenos de sufrimiento como rehén de los chechenos, Adi, huérfano de madre desde hace años, soñó con el momento que vivió a últimas horas de la tarde del domingo: el de reencontrarse con su abuela Jana -con la que vive en la ciudad israelí de Holón, próxima a Tel Aviv-, con su hermana Guenia, con otros familiares y con los amigos de su edad.

A su llegada a Ben Gurión, Adi dijo que estaba contento y que se sentía bien -para tranquilizar a su abuela Jana-, pero también muy cansado. Los médicos israelíes creen que necesitará un periodo de recuperación física y psicológica.

Sus familiares lo esperaban en el aeropuerto temblando y con lágrimas en los ojos por la emoción y la alegría, pero con temor de mirarlo a los ojos al ver su estado. Inmediatamente después de aterrizar, lo trasladaron a urgencias del hospital Sheba de Tel Hashomer, en las afueras de Tel Aviv, donde recibe tratamiento por desnutrición y deshidratación. Al llegar al centro médico, Adi pidió que le trajeran libros de miedo para leer.

Un equipo de los servicios de seguridad rusos (SWAT) llevó a cabo, en la madrugada del viernes, el rescate televisado de Adi, que pasó la mayoría de los nueve meses en un pequeño y oscuro sótano -en el que ni siquiera podía ponerse de pie- de la ciudad de Penza, a unos 600 kilómetros al sur de Moscú, y de allí lo trasladaron a un hospital ruso, donde permaneció hasta el domingo. "Padre, ¿me quieres? ¿Por qué os llevó tanto tiempo encontrarme?", preguntó a su progenitor Adi, que también padece neumonía.

Los secuestradores mantuvieron en condiciones muy duras al muchacho, que no vio la luz del día en todo este tiempo y subsistió a base de pan, agua y patatas. Hace algunos meses, le cortaron dos dedos y los enviaron por correo a su padre para convencerlo de que pagara el rescate exigido. Después llegaron a decirle que iba a "recibir la cabeza cortada de Adi".

Tras su retorno se han sucedido acusaciones y excusas entre todas las partes implicadas.

Por un lado, los familiares de Adi aseguran que las autoridades israelíes no actuaron con rapidez para rescatarlo, acusación que rechazan éstas al afirmar que las fuerzas de seguridad rusas podían haber intervenido hace seis meses. Abundan en esta tesis en fuentes del Ministerio del Interior de Israel, al apuntar que el titular ruso de esa cartera, Rushailo, dio hace unos días la orden de que las fuerzas de seguridad dependientes de él lo rescataran porque iba a viajar a Israel en visita oficial.

"Nos llevó tiempo obtener información sobre el secuestro; había muchos delincuentes implicados y nos costó encontrar y arrestar a todos ellos", se defiende Rushailo.

Rebeldes chechenos han secuestrado en los últimos años a numerosos ciudadanos extranjeros con objeto de obtener de sus familiares elevadas sumas de dinero con las que financiar a la guerrilla. Entre los retenidos hay cinco familias israelíes, a las que exigieron cientos de miles e incluso millones de dólares.

La ministra israelí de Inmigración, Iuli Tamir, manifestó a su vez que el padre de Adi se vio obligado a vender todas sus propiedades para pagar el rescate, "por lo que les daremos una casa en Holón para que estén cerca de la abuela".

Además, el primer ministro israelí, Ehud Barak, llamó por teléfono al presidente ruso, Vladímir Putin, para agradecerle la operación de rescate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000

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