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La VIII Muestra de Filmes de Mujeres incluye películas que rompen con los arquetipos femeninos

El cine, mayoritariamente hecho por hombres, ha difundido en general modelos femeninos arquetípicos que no reflejan la compleja realidad. Es lo que piensan las organizadoras de la Muestra de Filmes de Mujeres de Barcelona, que este año llega a su octava edición, y que en esta ocasión opta por incluir en la oferta del festival películas "que abordan la investigación de modelos femeninos alternativos al del cine tradicional", dijo ayer en la presentación del certamen la programadora Anna Solà. La muestra, organizada por el colectivo Drac Màgic y la Filmoteca de la Generalitat catalana, se celebrará la próxima semana. Comprende 39 títulos, de los que 15 son largometrajes y el resto cortos, medios y vídeos. La mayoría de cintas, de 11 países, son recientes. Datan de los últimos dos años.

El festival arrancará este viernes con un documental francés titulado Debout! Une histoire du mouvement de libération des femmes 1970-1980, dirigido por la suiza Carole Roussopoulos, sobre el movimiento feminista nacido al calor del mayo del 68. A partir del lunes, la programación combinará películas de ficción con documentales. Entre las primeras destacan la finlandesa Seitsemän laulua tundralta (Siete cantos en la tundra), dirigida por Anastasia Lapsui y Markku Lehmustallio, acerca de cómo sobrevive un pueblo nómada del norte del país a los vaivenes de la historia, y la francesa Haut les coeurs!, de Sólveig Anspach, que aborda de una manera valiente la situación de una mujer embarazada que padece un cáncer. La enfermedad es también el eje alrededor del que gira el asunto de la australiana Soft fruit, de Christina Andreef, quien en el filme transgrede con mucho humor los arquetipos femeninos. De los documentales sobresalen la producción escocesa Macho, de Lucinda Broadbent, que trata de un asunto tan del día como la violencia doméstica; la holandesa But I was a girl, de Toni Boumans, que cuenta la historia de Frieda Belinfante, una directora de orquesta que, a principios de siglo, se declaró homosexual, y la francesa Sud, de Chantal Akerman, sobre el racismo en el sur de Estados Unidos. La muestra homenajea a la francesa Germaine Dulac, autora de los primeros ejemplos de cine surrealista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de junio de 2000