Falsificar declaraciones de la renta y quedarse con el dinero de los clientes le ha costado al titular de una asesoría fiscal una condena de tres años y seis meses de prisión. El condenado se apropió de 14,3 millones de pesetas entre 1991 y 1993.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de junio de 2000