La reducción de requisitos para pedir la jornada continua en los colegios ha provocado las críticas de la oposición (IU y PSOE), sindicatos y asociaciones de padres. Todos coincidieron ayer en señalar que el consejero de Educación, Gustavo Villapalos, contraviene las conclusiones del foro sobre el horario escolar al permitir que sea un grupo de colegios en vez de los ayuntamientos quien desarrolle los planes de actividades extraescolares.
La opinión entre los sectores educativos más progresistas fue unánime. La Consejería, sostienen, ha pretendido "dar gusto" a la Federación Madrileña de Municipios y ha conseguido que "peligre" la apertura de los centros por la tarde y la calidad de las actividades vespertinas en aquellos colegios que pidan la jornada continua. "Si había algo novedoso en la orden de jornada escolar es que involucraba a los ayuntamientos con financiación para ofrecer garantías", manifestó Jaime Cedrún, secretario de la Federación de Enseñanza de CC OO, quien al igual que el resto no ha visto con buenos ojos que baste con que los municipios den el visto bueno a estos planes para que los colegios cambien de horario. "Un grupo de colegios se pone de acuerdo zumbando para hacer el plan y luego a ver qué ayuntamiento les dice que no", manifestó el portavoz socialista en la Comisión de Educación, Adolfo Navarro, quien añadió que tanto la proposición no de ley aprobada por unanimidad como el foro apuntaba en la dirección contraria. "Esto va a ser la casa de tócame Roque", aseguró Franco González en alusión al "descontrol" que pueden originar los cambios. La Federación de Asociaciones de Padres Giner de los Ríos se mostró "indignada" por los cambios. Todos ellos señalaron que Educación "modifica su política según quién le presiona" y que Gustavo Villapalos, el consejero, les está "ninguneando".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de junio de 2000