Uno de cada tres pacientes que sufren un infarto de miocardio no experimenta dolor torácico y, por tanto, tarda más en solicitar y recibir ayuda médica, según un estudio con más de 400.000 infartados. Los enfermos que no sienten dolor en el pecho tienen menos probabilidades de recibir un tratamiento intensivo que los que manifiestan dolor y su riesgo de muerte en el hospital es más del doble.
El estudio, publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) y dirigido por John G. Canto, de la Universidad de Alabama en Birmingham, con los datos de 434.877 pacientes con infarto de miocardio confirmado, revela que "de todos los pacientes a los que se les diagnosticó , 142.445 (el 33%) no experimentaban dolor torácico cuando llegaron al hospital". Este grupo de pacientes tenía, de media, siete años más que los que experimentaban dolor torácico (74,2 años, frente a 66,9), con una mayor proporción de mujeres (49,0%, frente a 38,0%). Además, los pacientes sin dolor torácico tardaban más en acudir al hospital (por término medio, 7,9 horas, frente a 5,3), era menos probable que se les confirmase el diagnóstico de infarto en el momento de la admisión (22,2%, frente a 50,3%) y tenían menos probabilidades de recibir trombólisis o angioplastia primaria (25,3%, frente a 74,0%), aspirina (60,4%, frente a 84,5%), betabloqueantes (28,0%, frente a 48,0%) o heparina (53,4%, frente a 83,2%).
La tasa de mortalidad intrahospitalaria de los pacientes de infarto de miocardio sin dolor torácico era del 23,4%, frente al 9,3% de los pacientes con dolor torácico, lo cual implica que el riesgo de morir en el hospital se duplica.
En el estudio, el dolor torácico se definió como un síntoma de molestia, sensación o presión torácica o dolor en el brazo, el cuello o la mandíbula antes de llegar al hospital o antes del diagnóstico de infarto. Los pacientes que no experimentaban dolor torácico eran admitidos por diversas razones, incluidas respiración entrecortada, náuseas, vómitos, palpitaciones, pérdida de conciencia y parada cardiaca.
"Las iniciativas de la sanidad pública para educar al público y a los profesionales médicos deben hacer énfasis en que el dolor torácico no es necesariamente el síntoma distintivo del infarto de miocardio, y deberían incorporar otros síntomas para facilitar una detección y un tratamiento más rápidos del infarto en ausencia de dolor", recomiendan los investigadores.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de julio de 2000