Dicen que después de la tormenta llega la calma y deja, sobre todo a los estudiantes, la posibilidad de abandonarse a una placentera rutina: tirarse en la playa de sol a sol. El buen tiempo de la última semana ha cambiado el paisaje de los arenales de todo el litoral del País Vasco. Los ciudadanos pelean por un trozo de arena en el que tostarse al sol. En la imagen, un grupo de jóvenes disfrutan del verano en la playa guipuzcoana de Zarautz.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de agosto de 2000