La Oficina para la Defensa de la Competencia alemana prohibió ayer a seis compañías petroleras -Shell, Esso, BP, Elf, DEA y Aral- que vendan gasolina a comerciantes independientes a un precio superior al establecido por sus propias cadenas de estaciones de servicio. La decisión de la autoridad alemana se inscribe en un contexto en el que varios gobiernos europeos han estrechado la vigilancia sobre la actuación de las petroleras para determinar si pactan los precios de las gasolinas.La política de precios adoptada por estas petroleras constituye una "amenaza" para la existencia de las estaciones de servicio independientes, "ya que no les permite obtener un margen sobre la venta de carburantes", según explicó el presidente de la Oficina, Ulf Boege. Este organismo considera que la desaparición de los comerciantes independientes representaría un peligro para la competencia a medio y largo plazo.
A finales de mayo las seis petroleras ahora sancionadas habían sido ya advertidas por la Oficina de la Competencia de que estaban estafando a los comerciantes independientes. Sin embargo, se les concedió un plazo para rectificar este tipo de prácticas oligopólicas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de agosto de 2000